Bicentenario del nacimiento de Louis Braille
El Recuerdo de un Hombre con Mayúsculas
Por Andrea Grassia
"Integrante del grupo de jóvenes de la BAC y de la revista Braille Joven"
El domingo 4 de enero de 2009 la Biblioteca Argentina para Ciegos (BAC) fue escenario de un acto emotivo, que tuvo una enorme convocatoria, la mayor de los últimos acontecimientos que se celebraron en la institución. Aunque el protagonista no estaba presente, fue quien mereció todos los aplausos y las palabras más sentidas que se dijeron esa tarde.
Se trataba de la conmemoración del 200 aniversario del nacimiento del gran francés Louis Braille, creador del primer sistema que permitió la lectura y la escritura independiente de las personas ciegas.
El acto fue el final de una jornada intensa para recordar al genial inventor.
Por la mañana, se había realizado una misa en su homenaje y más tarde se había depositado una ofrenda floral en el monumento que Braille tiene en el barrio porteño de la Recoleta, más precisamente en Plaza Francia.
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El discurso de la profesora Ema Montenegro de Rosell Vera, fundadora e integrante de la Asociación Argentina para el Estudio y la Recuperación del Ciego y el Amblíope (Asaerca)
Pasadas las 18, tal como estaba previsto, la BAC recibió a una gran cantidad de gente, de todas las edades, dispuesta a participar del cierre de las actividades de ese día especial.
El salón de actos se había llenado de tal manera, que algunas personas tuvieron que permanecer paradas.
El reconocimiento de la obra de Braille comenzó en las palabras de bienvenida, a cargo de Carlos García, integrante de la Subcomisión de Braille de la Comisión Directiva de la BAC.
En su discurso hizo una encendida defensa de la continuidad del uso y la enseñanza de este sistema.
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Aunque reconoció como un gran logro la aparición de las nuevas tecnologías para el acceso a la información de las personas ciegas, las consideró un complemento y no un reemplazo del Braille.
Luego, fue el turno de Basilio Gibavicius, integrante de la Comisión Directiva y coordinador del Ateneo Cultural Julián Baquero de la BAC. Con una fuerte emoción, recordó la importancia del sistema Braille para su aprendizaje y destacó la tarea emprendida por los fundadores de la Biblioteca, así como de otros docentes que dedicaron su vida a la promoción de la lectura y la escritura de las personas ciegas.
Marcelo Calvo, director de la Biblioteca Provincial para Ciegos, destacó la importancia del Braille en el desenvolvimiento de la vida cotidiana, poniendo de relieve nombres ilustres de nuestra tiflología como Pedro Ignacio Rosell Vera, Antonio Pegoraro y José Fernández.
El acto siguió con un momento particular: el pianista Osvaldo Guzmán interpretó los acordes del himno a Louis Braille, lo que sorprendió a todos los presentes. Un gran coro lo cantó emocionado y a viva voz, mientras los más jóvenes lo escuchaban asombrados porque nunca antes se habían enterado de su existencia.
El entusiasmo fue tan grande, que cuando terminó, muchos lamentaron con nostalgia que el himno se hubiera dejado de enseñar en las escuelas especiales para ciegos.
Volviendo ya a las palabras de agradecimiento al inventor francés, Susana Morello, integrante de la Banda Sinfónica de Ciegos, dio un ejemplo del cambio que produjo el aprendizaje del Braille en las personas ciegas, al narrar la vida de la poetisa argentina Vicenta Castro Cambón.
Desde muy chica, Vicenta padeció severos problemas físicos: además de su ceguera, sufría una deformación en la columna y una incipiente sordera. Pero a pesar de todos sus males, inclinó su vida a la lectura y la escritura de poemas, todo gracias a que pudo hacerlo por sus propios medios, a través del Braille.
Por último, el pianista Osvaldo Guzmán, Jefe de Cuerda de Bajos del Coro Polifónico Nacional de Ciegos, comentó la importancia que tuvo el Braille para la enorme cantidad de músicos con discapacidad visual que a lo largo de la historia usaron este sistema para dedicarse a la actividad en forma profesional.
El acto concluyó con un pequeño concierto a cargo de Osvaldo Guzmán en piano y Raúl “lulo” Barrera en clarinete.
Ese fue el final de una jornada cargada de emociones, pero marcó el principio de un año que estará repleto de actividades en la Argentina y en muchas otras partes del mundo, para promover el Braille y difundir su enorme importancia.
Fue un buen comienzo; la gran masividad del acto demostró que a pesar del tiempo transcurrido y de los avances tecnológicos, será difícil desplazar al Braille, que aún sigue manteniendo su vigencia.