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Braille Joven: Nuestras Notas

En esta revista encontrarás información sobre problemáticas que afectan a nuestra salud, notas que estimulan la participación política, social y ciudadana, entrevistas a personalidades del espectáculo y la cultura, y la opinión de especialistas sobre cuestiones vinculadas con la juventud. Además tratamos de fomentar la integración de las personas con discapacidad visual, para ello entrevistamos a personas ciegas que han superando las barreras que a veces se nos presentan, para trabajar, estudiar y disfrutar de nuestra vida cotidiana.

Nuestra mirada

Te proponemos formar parte de Braille Joven, un medio que surgió como respuesta a las pocas posibilidades que los jóvenes con discapacidad visual tenemos de acceder a la información en forma totalmente independiente. Quienes hacemos esta revista sabemos que, si bien hoy en día una persona con discapacidad visual puede leer diarios y revistas de toda clase a través de Internet y gracias a los diversos sistemas que el avance de la tecnología hizo posibles, también es cierto que no todos podemos tener acceso a estos recursos. En particular, en América Latina, la mayor parte de los jóvenes como nosotros viven en situación de extrema pobreza y postergación. Una pPc adaptada resulta para ellos una herramienta casi inalcanzable.
Braille Joven será un medio para hacer escuchar nuestra voz, nuestras dificultades, nuestros logros, nuestros sueños...
Pertenecemos a la biblioteca Argentina para ciegos, entidad que desde hace 81 años brinda a servicios con personas con discapacidad visual de Argentina y Latinoamérica. Fuimos lectores de “Con Fundamento”, la primera revista para jóvenes en braille del país, que por falta de recursos, la BAC no edita desde hace dos años. Recogemos esta experiencia y ocupamos el espacio que otros jóvenes ciegos ya tuvieron en esta entidad para trabajar, participar y aprender a construir juntos proyectos solidarios.
¡No vamos a desaprovechar esta oportunidad para ser y hacer desde nuestra juventud!
Nuestra mirada se meterá con aquellos temas que nos preocupan, nos alegran, nos alientan....
Ojalá puedas compartir esta experiencia con nosotros.

Nuestra mirada (2)

El 24 de marzo de este año se cumplió el trigésimo aniversario de la última y más sangrienta dictadura militar de la historia argentina, llevada a cabo por la junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas entre 1976 y 1983. En ese período la Argentina sufrió en carne propia la violencia aplicada por el supuesto “proceso de reorganización nacional”, nombre que le dieron los militares a su accionar. La presidencia fue asumida por Jorge Rafael Videla, que puso en práctica un sistema regido por la censura, el pánico, la tortura y la muerte: un plan ideal para llevar al país a un caos social, político y económico.
Hoy, a 30 años de aquel horror, es importante recordar que uno de los sectores sociales más vapuleados fueron los jóvenes. No sólo murieron y desaparecieron miles de personas menores de 30 años, sino que también se desvaneció toda posibilidad de luchar por los ideales, con sus virtudes y falencias según cada mentalidad, que había perseguido toda una generación durante casi una década.
En efecto, fue reprimido todo tipo de oposición al régimen, lo que significó que muchos pensadores, escritores, periodistas, artistas y militantes de movimientos políticos y organizaciones sociales fueran torturados, asesinados o se vieran en la obligación de exilarse del país. Cientos de libros fueron incinerados, mientras que la censura era moneda corriente en diarios, revistas y noticieros. De esta forma se intentó ejercer la dominación del pueblo, impidiéndole conocer la magnitud de los hechos que se sucedían. A tal punto que en 1978 se realizó el mundial de fútbol y muchos festejaban mientras que otros morían fusilados o lanzados desde un avión al río.
Además, vale la pena mencionar que muchas de las medidas económicas que sumergieron al país en la crisis que hoy enfrenta fueron dictadas durante el régimen dictatorial, Como el crecimiento de la deuda externa y el cambio en la distribución de ingresos entre el empleador y el empleado.
Lo peor de todo es que por razones políticas los máximos responsables de esta barbarie fueron indultados, por lo que la mayoría de ellos goza de la libertad. Para no dar lugar a posibles repeticiones, cada uno debería exigir desde su lugar que estos genocidas cumplan en prisión con la condena que les corresponde. No es justo que estas personas puedan caminar libremente por nuestras calles. Tan poco debemos olvidar que las dictaduras (y ésta no es la excepción) no se producen sólo por la propia voluntad de las Fuerzas Armadas de tomar el poder. Una gran parte de la sociedad avaló los distintos golpes de estado que sacudieron a la Argentina a lo largo del siglo XX. El poeta y periodista Juan Gelman afirma en una entrevista realizada por el historiador Felipe Pigna: “De algún modo el golpe del '76 se dio con un consenso social, de capas bastante grandes, sobre todo en la pequeña burguesía urbana y en los sectores urbanos".
Por eso, es necesario no ser indiferentes ante este capítulo de la historia, aunque nosotros no lo hayamos vivido. En este sentido, Gelman dice tener esperanza en la actitud de los más jóvenes. “Es gente que quiere saber, y hay gente de generaciones un poco mayores (25, 40) que no preguntan y no quieren saber.”

Nuestra mirada (3)

Entre junio y julio últimos se celebró en Alemania un nuevo mundial de fútbol. La euforia de la mayoría de la gente por la selección era tal que, el mundial se convirtió en el tema principal de casi todas las conversaciones cotidianas. Pero este entusiasmo popular puede representar un peligro, si se tiene en cuenta que muchas veces es manipulado, como nos sucedió en 1978, cuando los responsables de la más brutal dictadura militar que vivió el país, con la plena colaboración de muchos medios de comunicación, lo usaron para ocultar acciones siniestras, como la desaparición y tortura de miles de personas y la apropiación de los hijos de los desaparecidos. ¡No debemos ser cómplices de quienes se aprovechan de nuestra euforia mundialísta para perjudicar a la sociedad!
Por eso, es imprescindible que como joven, tomes conciencia del triste papel que vivió nuestro país en 1978. A continuación recordaremos algunos hechos significativos que ocurrieron mientras se jugaban los últimos mundiales:

Argentina 78.

En momentos en que los dictadores querían imponernos un falso nacionalismo extremo, desde los medios de comunicación –todos controlados por el gobierno- surgió la idea de que quienes no le daban la suficiente importancia al mundial de fútbol, eran “antiargentinos”. Con todo esto, la dictadura encontró el clima ideal para hipnotizar al pueblo y así ejecutar sin ningún obstáculo su plan de acción. De hecho, entre junio y julio de ese año se produjo la mayor cantidad de asesinatos de personas secuestradas y detenidas ilegalmente en los campos de concentración.
Pese a todo, el hecho de que el mundial se disputara en la Argentina dio lugar a que muchos periodistas extranjeros, en especial holandeses, difundieran en sus países el testimonio de las madres de Plaza de Mayo, que desde hacía ya un año daban vueltas alrededor de la plaza para reclamar que se devolviera con vida a sus hijos desaparecidos. Pero a la mayor parte de la sociedad local, inmersa en ese entonces en plena euforia mundialista, no le importaba esa realidad y calificaba a las madres como “un grupo de locas”. Justamente eran ellas casi las únicas personas que denunciaban lo que pasaba en esos momentos.

¿Por qué recordar estos episodios?

En principio, hay que aclarar que los hechos que se ocultaron durante el mundial de 1978 no pueden ser comparados con ningún otro acontecimiento político o económico que intentaron taparnos cuando se jugaron otros campeonatos posteriores. Por un lado, cuando hablamos de aquel mundial nos referimos a un plan pergeñado por un gobierno dictatorial, y por el otro las acciones que el régimen ejecutó fueron de una gravedad y crueldad absolutas y provocaron miles de muertes y la pérdida de la identidad de cientos de personas.
Esta nota se propone analizar si después del horror vivido en esa época, la sociedad argentina sigue siendo permeable al ocultamiento durante los mundiales de fútbol.

España 82
El campeonato que se jugó en España empezó el 13 de junio, justo un día antes de la rendición argentina ante el ejército británico que marcó el fin de la guerra por las islas Malvinas. En ese contexto hubo argentinos que siguieron con entusiasmo el curso del mundial, como una forma de olvidar la euforia que sintieron durante los dos meses anteriores, cuando la dictadura informaba que la Argentina estaba “ganando la guerra”, mientras cientos de soldados de alrededor de 18 años morían por el frío, los ataques británicos y el maltrato del ejército de nuestro país.

Un cambio que no llegó

Pese a todo, estos tristes acontecimientos no generaron la autocrítica necesaria para que la sociedad no siga estando al servicio del poder en épocas mundialistas. Lamentablemente, con la llegada de la democracia la mayoría de los argentinos no cambiaron la obsesión, heredada de la dictadura militar, por la selección de fútbol, lo que fue usado por los medios y los gobernantes de turno para

Nuestra mirada (4)

Cada vez que en la Argentina escuchamos la radio, vemos la televisión o leemos un diario nos enteramos de algún accidente de tránsito. Por lo general, cuando recibimos la información solemos pensar que se trató de un choque más o de otra persona atropellada. Pero nos olvidamos que detrás de cada nuevo caso hay seres humanos que mueren, quedan gravemente heridos o pierden algún ser querido.
La situación es límite: esta es la primer causa de muerte entre los jóvenes del país, y cada día fallecen 21 personas en esta clase de tragedias, según estadísticas difundidas por Luchemos por la Vida, una organización civil dedicada a la prevención de accidentes de tránsito. Aunque desde enero de este año varias provincias declararon la emergencia vial, el panorama no cambió demasiado. Es que los controles en las calles, autopistas y rutas son escasos y la mayoría de los conductores y peatones que violan la ley de tránsito vigente no son debidamente sancionados: por cada 12 mil infracciones medidas, sólo se labra un acta, y eso significa que se cobra una sola multa. Mientras tanto, hay autoridades políticas que consideran estos hechos cotidianos como simples fatalidades, sin reparar en las acciones que el Estado debería implementar para que disminuya la cantidad de accidentes.
Más allá del rol del Gobierno, cada uno de nosotros puede y debe hacer que se cumplan varias normas que evitarán posibles tragedias. Una de las más importantes es el uso del cinturón de seguridad, que por ley es obligatorio en todos los automóviles. Si el vehículo choca, esta herramienta impide que una persona se caiga bruscamente del coche, algo que puede provocar serias lesiones e incluso la muerte.
Sin embargo, su utilización está ligada a los controles gubernamentales y no a la preocupación por la vida. De hecho, las estadísticas indican que en la ciudad de Buenos Aires aumentó en un 34 por ciento el uso del cinturón de seguridad en noviembre de 2004, cuando el Gobierno Porteño impulsó una fuerte campaña de monitoreo en las calles para multar a quienes no lo tuvieran puesto. Pero al poco tiempo los autos dejaron de ser observados, lo que produjo que en dos años su uso bajara un 32 por ciento.
Al respecto, la fundadora de la asociación Luchemos por la Vida, Alicia Copello, explica: “Si durante mucho tiempo se hace una campaña de control, la gente lo incorpora como un hábito. Pero si no se mantiene en el tiempo, la gente se olvida, porque en realidad se lo ponía por obligación”.
El problema es que no todos podemos estar protegidos por el cinturón, sino solamente los que tienen un auto. Hasta ahora, ninguna empresa de colectivos lo ha puesto, y parece imposible que ello suceda por el momento. Pero así como es obligatorio para toda persona que viaja en automóvil, ¿no debería existir una ley que garantice cinturones de seguridad en todos los transportes terrestres de corta, media y larga distancia? Si muchos estamos de acuerdo, ¿por qué no reclamarlo ante el Congreso?
Es cierto que en los últimos meses algunas compañías de micros los han incorporado en algunos de sus coches, pero no fue por una cuestión de repentina conciencia social. El 8 de octubre del año pasado, doce chicos de una escuela secundaria de la ciudad de Buenos Aires murieron cuando el ómnibus en el que volvían de una escuela de la provincia de Chaco volcó luego de chocar contra un camión. Pocos días después de la tragedia, se comprobó que el chofer que llevaba a los adolescentes no había descansado lo suficiente, ya que la empresa le exigía cumplir con varios viajes seguidos. A partir de entonces, los controles en las estaciones de micros se incrementaron, y por eso las compañías se vieron obligadas a aumentar el tiempo entre cada trayecto, mientras que algunas de ellas decidieron poner cinturones de seguridad en los vehículos. Esto podría captar más clientes, dado que muchos empezaron a tener miedo de viajar en micro después de conocerse las causas de aquel accidente.

Un grave problema entre los jóvenes

La juventud argentina es uno de los sectores más afectados por la imprudencia en el tránsito. En particular, muchos chicos que salen de los boliches a la madrugada manejan sus autos luego de haber tomado alcohol, y otra enorme cantidad de jóvenes se sube a coches conducidos por una persona alcoholizada. Es importante destacar que un solo vaso de cualquier bebida alcohólica e incluso una lata de cerveza anula los reflejos, lo que impide reaccionar a tiempo cuando se cruza otro vehículo. Esto significa que no hace falta sentirse borracho para que quien maneje un auto pueda poner en peligro su vida y la de otros.
Pero los jóvenes no son los únicos responsables, porque al menos en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores se hacen muy pocos controles de alcoholemia. Durante el último verano, estos exámenes se realizaron en las rutas que llevan a la Costa Atlántica bonaerense, y los resultados son preocupantes: más de la mitad de los conductores analizados habían consumido alcohol. Más indignante aún es que, luego de esos estudios, el gobierno porteño y el de la provincia de Buenos Aires no hagan controles más severos y frecuentes, sobre todo por la noche.
Otro factor muy importante que involucra a los jóvenes son las llamadas “picadas”, es decir las carreras ilegales entre dos o más autos particulares, que por lo general se hacen en horas nocturnas y en zonas de un alto poder adquisitivo. En su mayoría, los que practican este singular “deporte” no superan los 25 años y deben preparar sus coches de una manera especial y bastante costosa para poder circular a velocidades muy altas. “Todo el mundo sabe dónde va a ser la picada: la policía, la gente, y no sé si no lo saben los padres”, asegura Alicia Copello, y resalta que en la capital y la provincia de Buenos Aires “no hay ninguna autoridad” que los sancione por estar realizando una actividad prohibida. La fundadora de Luchemos por la Vida también se queja de que no se les recomiende a los jóvenes amantes de la velocidad que vayan al autódromo de la ciudad de Buenos Aires. Allí hay un lugar donde se pueden sacar las ganas de correr sin lastimarse a sí mismos ni a otros”, informa.
La seguridad en el tránsito no debe ser atendida sólo por las personas que conducen un vehículo. Muy por el contrario, todos nosotros tenemos que saber respetar las reglas vigentes y exigir que los demás las cumplan. De esta manera, nos corresponde tanto hablar del tema con nuestros familiares y amigos, como también reclamar a las autoridades estatales que sancionen debidamente a los que cometen infracciones. Si seguimos esperando que los controles lleguen recién después de que ocurre una tragedia para que al poco tiempo queden en el olvido, nunca encontraremos una verdadera solución.

Redacción BJ


¿Y si participamos?

Globalizar la solidaridad

Tiene 45 años, 5 hijos y es veterinario.
A los 33 años, junto con su mujer y unos amigos, decidió crear una organización no gubernamental para promover el bienestar general. Dado que todos disponían de poco tiempo, surgió la idea de juntar muchos pocos tiempos y ponerlos en red. Hoy esta organización, que viene trabajando hace 12 años, ya tiene gran trascendencia nacional e internacional.
Juan Carr, el presidente de Red Solidaria, se acercó a la Biblioteca Argentina para Ciegos y habló con Braille Joven. Con un aire muy distendido, entre masitas y gaseosas, nos contó cómo desde su lugar construyó una institución que realiza un gran aporte a las causas relacionadas con el bien común.

-¿Cómo definirías la Red Solidaria?
-La red Solidaria por definición es un caos ordenado, es difícil de describir. Nosotros creemos que es como un fenómeno cultural. No tenemos papeles, no tenemos personería, no tenemos estructura, de hecho tampoco tenemos sede. Somos una red de gente que trata de hacer cosas por los demás. Primero llegan las necesidades a través del teléfono, a través de Internet o personalmente. Tomamos cada necesidad y tratamos de ver quién puede cubrirla. Cuando ese mecanismo no funciona, mediante la comunicación le mostramos el problema a la comunidad Argentina, que nos responde con una generosidad conmovedora.

En la actualidad la red recibe un promedio de 100 llamadas diarias, de las cuales sólo el 40 por ciento representa una necesidad. Estas cifras son alentadoras, ya que demuestran que en nuestro país está creciendo la cultura solidaria.
Según Juan, “la Argentina tiene un montón de gente preocupada por el prójimo que piensa en la comunidad, pero de forma aislada, fragmentada: cada uno tiene su terreno, su espacio y cuesta mucho ser humilde y construir con el otro. Nosotros sabíamos que había una solidaridad ya histórica que daba vueltas, pero para mejorar la capacidad de salvar vidas y de hacer cosas por los demás, había que reunir a todas esas islas separadas y conectarlas”.
En este sentido, sostiene que la crisis económica vivida en nuestro país en el 2001 sirvió para que la solidaridad alcanzara su máxima expresión. Si bien este fenómeno se venía observando desde años anteriores, el 2001 fue un sello muy importante que desencadenó, sobre todo en los jóvenes, una mayor conciencia de participación y compromiso social. Por esta razón, en el 2005 la Red organizó en el estadio de River Plate un encuentro de jóvenes con el objetivo de incentivar su participación en proyectos solidarios. Al respecto, Juan nos cuenta que la experiencia le interesó mucho, porque reflejó una gran sensibilidad y preocupación por los problemas de la comunidad.

-¿Qué propuestas nuevas les acercaron los jóvenes?
-Como novedad, cada vez hay menos proyectos asistencialistas. Todos entienden más que hay que dignificar al otro haciendo proyectos donde haya trabajo, en lugar de un involucramiento circunstancial y pasajero. Hay propuestas muy creativas que vinculan algunas herramientas tecnológicas (como Internet, e-mails o mensajes de texto) con alguna problemática social.

Así por ejemplo, la Red solidaria respalda una iniciativa impulsada por jóvenes de entre 20 y 30 años, que de una forma innovadora intenta combatir el hambre y la desnutrición infantil. Se trata de una página Web (www.porloschicos.com) donde por cada 10 clicks se dona un plato de comida.
Para poder llevar a cabo este tipo de ideas, es imprescindible contar con el apoyo de empresas y funcionarios del Estado.

-¿Les resulta difícil conseguir ayuda para concretar los proyectos?
-En general a nosotros nos va bien, tenemos la suerte de que en casi todos los lugares cada uno nos da su perfil más solidario, más sensible. Inclusive algunos que no deben ser tan solidarios, pero cuando tocamos estos temas todo el mundo, o la mayoría, se pone a pensar en el prójimo.

Actualmente la Red está encarando diferentes programas para lograr que la generosidad y el compromiso social de la gente no se den sólo cuando los problemas se hacen más visibles a nivel masivo, sino que se conviertan en acciones cotidianas. Para eso, trabajan sobre algunas áreas fundamentales, entre ellas el Departamento de Transformación de la Realidad (DTR) y la Red Solidaria Global.
El DTR intenta hacer visibles las necesidades de escuelas y comedores para que la misma comunidad pueda encontrarles una solución que, no sólo cubra la demanda de ese momento, sino que sea una respuesta a largo plazo que sirva para dignificar a las familias más necesitadas de la región.
Por otro lado, con la Red solidaria Global se trata de difundir el modelo de la Red Solidaria de nuestro país hacia el exterior para así lograr que, al igual que la economía, se pueda globalizar también la solidaridad.
Seguramente en tu país o provincia existe una red como ésta, pero si no ¡siempre es un buen momento para empezar!
Para enterarte de todos los proyectos que respalda la Red y en qué lugares está funcionando, podés entrar a www.redsolidaria.org.ar; y formar parte vos también de este largo camino hacia un mundo con mayor compromiso y vocación social.

Redacción BJ


¿Y si participamos?

Un río de aguas oscuras

El río Reconquista, que recorre 18 municipios de la provincia de Buenos Aires, se ha convertido en los últimos años en el más contaminado después del Riachuelo. Braille joven conversó sobre el tema con Adrián y Gilda, dos integrantes de la ASAMBLEA DEL DELTA y RÍO DE LA PLATA, una agrupación de vecinos del Tigre, que han decidido ocuparse de este problema que nos afecta a todos directamente.
Nuestros lectores se preguntarán: ¿Por qué nos afecta a todos directamente?
Adrián comenta:”Creer que no somos parte del problema es creer que no somos parte de la solución. La cuestión es que siendo ciudadanos comunes, yo trabajo en el hospital de General Pacheco y Gilda es ama de casa, nos sentimos parte. Más allá de ser habitantes de los alrededores del río, la contaminación es un mal de todos. Es lo que tratamos de transmitir, para concientizar a la gente y hacerla entender que son parte del entorno. Si pensamos que un 70% de nuestro cuerpo es agua, seguramente ese porcentaje está contaminado porque nos servimos del agua malsana”.
Para hacer esta nota, 4 integrantes de Braille Joven estuvimos en la asamblea que se reúne quincenalmente los domingos a la horilla del río Luján en el partido de tigre, Provincia de Buenos Aires. Eran las 10 de la mañana de un día frío. Ahí, cerca del agua, el viento se sentía aún más fuerte. Pero la gente no se acobardó; comenzó a formarse una multitud que se iba juntando al rayo del sol, para soportar mejor las bajas temperaturas.

-¿cuándo decidieron agruparse?
Gilda: -El 9 de enero de 2006 hubo un pico de contaminación que alcanzó los 10 kilómetros hasta el río Carapachay sobre el delta. Entonces, el 18 de febrero se hizo una caravana náutica y a pie para reclamar que no se siguiera contaminando. Con el fin de tener más fuerza y ejercer mayor presión sobre las autoridades, el 19 de marzo de ese año se formó la Asamblea del Delta y Río de la Plata. Esta organización es política pero no partidaria, es democrática y popular; todos tienen voz y voto”.

La asamblea se divide en cinco comisiones. Cada una de ellas tiene ocupaciones específicas, pero se articulan entre sí para llevar a cavo las distintas tareas. “Nosotros estamos a cargo de la comisión de Cultura y Educación”, apunta Gilda. Las otras son: prensa y difusión, legal y técnica, movilización y secretaría general.
La cuenca del Río Reconquista tiene 82 kilómetros de largo y comprende 18 municipios del norte y el noroeste de la provincia de Buenos Aires, entre ellos Luján, San Miguel, Tres de Febrero y Tigre, hasta desembocar en el río Luján. Abarca aproximadamente 167 mil hectáreas donde habitan más de 4 millones de personas.
Los vecinos denuncian que el río se ve afectado por la basura que arrojan 12 mil empresas de los alrededores. Todos los desechos confluyen hacia el Luján y la primera sección de islas.

-¿cuáles son los signos puntuales de contaminación?
Adrián: -Los vecinos del delta viven en contacto con el río, su estructura social familiar se sustenta en él, ellos viven en la horilla. Además de ser visual por el no natural color de las aguas, la contaminación tiene otras características: hay peces muertos, olores nauseabundos, el aire que se respira está enrarecido y por si fuera poco, se trastorna la tranquilidad del lugar a causa de las embarcaciones ruidosas.

-¿de qué modo puede luchar la gente contra la contaminación?
Gilda: -Dentro de la asamblea hay quienes vienen participando en diferentes organizaciones desde hace 30 años. Pero es muy difícil instalar el tema a nivel político. Recientemente, porque estamos en un año electoral y gracias a un fuerte trabajo ciudadano, logramos que el defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo mondino, hiciera un recorrido para verificar nuestras denuncias, y a consecuencia presentara un informe advirtiendo la falta de control sobre las empresas y la necesidad de cumplir con las leyes vigentes.
Adrián: -No contaminar no ocasionaría costo para nuestra provincia, pero sí para los empresarios. Si cada empresa toma conciencia de que tiene que poner una planta de tratamiento para los fluidos que tiran a la cuenca, hoy no tendríamos problema y no habría costo para la provincia ni para nosotros, que somos los que pagamos los impuestos.

-¿Actualmente, se está tomando más conciencia con respecto al medio ambiente?
Adrián: -Nosotros no sabemos si nos va alcanzar la vida para ver el río saneado, pero sí sentimos que hay una mejor predisposición hacia el tema. La gente se está preocupando y ocupando de cambiar la conciencia de la sociedad.

De acuerdo con el boletín “Infocívica” de la ONG Poder Ciudadano, el Estado Nacional y el gobierno de la provincia de Buenos Aires ya recibieron una demanda por este caso. Se trata de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA) que denunció "el incumplimiento de su deber de vigilancia y protección de la Cuenca del Río Reconquista". Ante la corte suprema de justicia de la Nación, el organismo solicitó que "se ordene el inmediato cese de las acciones de contaminación y se efectúe definitivamente el saneamiento y recomposición de la Cuenca a través de un plan que comprenda un claro cronograma de pasos, y metas concretas a realizar".
Gilda explica: “Esta denuncia derivó en que el gobernador de la provincia decretara formar un Comité de Cuenca integrado por profesionales, pero también por organizaciones para asegurar la realización de las obras necesarias. Si no estamos nosotros como pueblo controlando, ellos pueden decirnos, como ya sucedió en el pasado, que gastaron un dineral en obras que no se hicieron o están mal hechas”.

-¿Qué repercusión tienen en los medios?
Adrián: -Tenemos más repercusión en los medios locales, en los medios masivos le dieron muy poco espacio. Esto no es difundido porque es un tema molesto para los empresarios y políticos.
Nosotros hacemos lo que no hacen los demás. Creemos que el boca a boca y la creación de conciencia es más productivo. Es cierto que sería bueno tener mayor difusión, pero continuamos a pesar de eso haciendo todo con esfuerzo. La lucha es dura pero nuestro el compromiso. La contaminación es un mal de todos.

La conclusión de Adrián resume los temas que se trataron a lo largo de las casi dos horas que duró la reunión, entre ellos la participación de la asamblea en movilizaciones convocadas por distintas ONGs, y la posibilidad de dar charlas en escuelas de la zona. Es que su objetivo va más allá de denunciar la contaminación del río ante las autoridades; buscan acercarse a otros vecinos y a personas de todo el país, porque las aguas siguen siendo oscuras. Sin embargo, la voluntad de decenas de personas se ve cada día más clara.

Redacción BJ


Mi punto, tu punto… ¿De vista?

Volver a la fiesta popular

El fútbol argentino, al igual que en la mayor parte del planeta, dejó de ser un simple deporte para transformarse en un gran espectáculo que reúne cada fin de semana a miles de personas de distintos sectores sociales. Pero al mismo tiempo, los estadios pasaron a ser un escenario de graves episodios de violencia entre simpatizantes de equipos rivales que llegaron a provocar la muerte de muchos espectadores. Estos hechos siguen en aumento, ya que el poder de las hinchadas conflictivas, conocidas como “barras bravas”, es cada vez mayor.
Braille Joven consultó sobre este tema al vicepresidente del club argentino Vélez Sarsfield, Raúl Games. A continuación transcribimos su opinión, y luego presentamos nuestro punto de vista.

Raúl Games dice:

“Hay varios responsables, entre los cuales estoy yo mismo, por haber sido dirigente durante muchos años. En vez de encontrarle una solución al problema de la violencia, lo seguimos tapando, postergando las decisiones que se pueden llevar a cabo para lograr un mejoramiento.
Pero las “barras” no son las dueñas absolutas de la violencia; a la gente de las plateas el fútbol también la saca de la normalidad. Como vivimos en una sociedad egoísta, en la que todos estamos mal y buscamos la culpa en el otro, el día del partido provoca una situación especial, que parece de vida o muerte, en la que se ve al rival como un enemigo.
Pero los que más provocan estos episodios de riesgo y de pérdida de vidas humanas son las “barras bravas”. Yo pertenecí a la hinchada de Vélez en la década del 60, pero éramos una barra de valientes. A veces nos equivocábamos, pero nunca sacábamos ventajas del club que amábamos.
Las “barras bravas” fueron creciendo desde la última dictadura militar. La sociedad empezó a ser más violenta y eso se ve reflejado cuando se juntan grandes multitudes, como en el fútbol. En algún momento, los dirigentes de los clubes hicieron uso de ellas, y ahora ya están instaladas metiendo miedo, y no las podemos sacar sin el apoyo y la determinación de la Justicia y la policía. Pero nos seguimos echando la culpa con la policía y la Justicia, y la situación es cada vez peor.
Nosotros, los dirigentes, les damos posibilidades a las barras para que cubran males menores, es decir para que no provoquen incidentes. Pero no sólo nosotros lo hacemos, sino que también la policía lo permite, por lo que el problema se nos fue de las manos.
En cuanto a los jugadores, hay quienes les dan alguna prebenda porque no les conviene tenerlas en su contra. Ellos saben que esta clase de hinchada tiene tres alternativas para conseguir los beneficios que buscan: gritar en contra del técnico, en contra de algún jugador o en contra de la comisión directiva.
Desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), con Julio Grondona a la cabeza, nunca se hizo nada para solucionar este conflicto; se fueron tapando las cosas, y hasta se diría que en algunos casos Grondona obtiene ventajas de las “barras bravas”. Pero tenemos que sincerarnos: no las podemos sacar nosotros. Esto viene desde hace 20 años e involucra a todas las dirigencias de todos los clubes.
Desde el gobierno nacional, el ministro del Interior ha formado un tribunal fuera de la AFA con jueces elegidos por concurso, cuyas resoluciones son aplicables en todo el país. Los castigos van desde la quita de puntos a los clubes y la clausura de estadios hasta la pérdida de categoría: todas sanciones evidentemente duras. Creo que la decisión debe ser del Estado; si después de tantos años ni la AFA ni los clubes pudimos encontrar una solución, quiere decir que fracasamos.
Pero también se tiene que tomar en cuenta una teoría que yo vengo sosteniendo y que merece ser debatida: que por un año cada club reciba solamente al público local. Esto significa que se acabe el traslado de los simpatizantes de un lado para otro, con grandes operativos policiales, porque se acaba la venta de entradas para esas barras. El público local sería todo abonado e identificado.
En cuanto a mi situación en Vélez, en este momento no estoy en funciones; soy un vicepresidente que pidió licencia. Mientras siga todo este sistema de Grondona y su gobierno en la AFA, no vuelvo a ser dirigente”.

Palabra Joven:

Coincidiendo con Games, no puede negarse la responsabilidad de los dirigentes de los clubes en los hechos violentos. Las “barras bravas” no están formadas por simpatizantes comunes, sino que en la mayoría de los casos manejan enormes sumas de dinero y tienen mucho poder dentro de cada club. Sus jefes no son personas desconocidas que sólo van a la cancha para ver jugar a su equipo, sino que sus caras y nombres son identificados por jugadores, directores técnicos y también por los dirigentes, a quienes les exigen que se les pague a cambio de no producir disturbios contra los adversarios ni contra los integrantes del propio plantel.
El gran problema es que, en muchas ocasiones, esta clase de hinchas están relacionados además con importantes representantes de partidos políticos, que los usan para protagonizar hechos violentos, con el objetivo de debilitar opositores o presionar a las autoridades de turno. Por eso, hoy en día resulta casi imposible que los gobernantes, la policía y la Justicia los castiguen como corresponde.
Es cierto que entre las sanciones reglamentadas por el Estado se encuentra la quita de puntos a los equipos que generaron conflictos. Sin embargo, los clubes de primera división, que son en su mayoría los que tienen más poder, nunca fueron afectados por esta medida, algo que sí ocurrió con los de categorías inferiores. Esto demuestra que todavía quedan muchos aspectos por mejorar, y no parece haber una firme decisión para hacerlo.
Lo mismo pasa con la prohibición de la entrada de público visitante en los estadios, que empezó a regir desde mediados de 2007 pero sólo para los equipos de menor jerarquía. Además, esta restricción tampoco puede considerarse como una solución definitiva. En febrero pasado hubo graves enfrentamientos a cuchillazos en el predio del club River Plate, que curiosamente fueron causados por una interna entre dos facciones de la misma “barra brava”. Esto permite suponer que este tipo de incidentes podrán repetirse, aún con la sola presencia de espectadores locales, abonados e identificados.
Finalmente, es necesario que todos los hinchas violentos sean juzgados y condenados como se merecen, sin que cuenten con la complicidad de los propios dirigentes de los clubes. De no ser así, es muy probable que, al seguir libres y gozar de tanta impunidad, puedan burlar las reglas y filtrarse en cualquier estadio. Para eso, se deberá sancionar también a los directivos que no aporten a la Justicia datos concretos sobre estas personas, y a aquellos que las dejen ingresar, aún sabiendo quiénes son. La única forma de encontrarle un fin a este conflicto es aplicar un castigo equitativo para todos los responsables.

Redacción BJ


¡No te lo pierdas!

La siguiente nota fue publicada en el suplemento “Solidarios/Comunidad” del diario La Nación, el sábado 15 de diciembre de 2007.

La clase de Martiniano.

Volver a las raíces es la idea que propone Martiniano Molina, el chef que con sencillez y simpatía se ganó el cariño de la gente. Estas cualidades, naturales en él, se notaron desde el primer minuto de la entrevista programada para nosotros, los integrantes de Braille Joven, revista que edita la Biblioteca Argentina para ciegos (BAC) en sistema braille. Por un acuerdo entre la BAC y la Fundación del Diario LA NACION, periodistas de distintas secciones desarrollaron un curso de periodismo que se efectuó en 3 meses. Los profesores nos fijaron un desafío: ¡entrevistar a Martiniano!
La nota se hizo en el edificio del diario. Cuando nos acercamos a la recepción nos pidieron datos personales y una sonrisa para la foto. En el 4º piso nos esperaban miembros del master de periodismo. Con ellos repasamos los conceptos aprendidos y compartimos sandwichitos y masas. Martiniano llegó sonriente, se sentó en el centro del salón y entonces empezó la entrevista.

– ¿Por qué creés que más hombres se dedican a la cocina?
–Creo que es un cambio sociocultural. Antes se elegían carreras convencionales. Pero la democracia y el libre pensamiento dan la posibilidad. También hay exageración aumentada por los medios y la moda.
En la Argentina, diez mil chicos se reciben por año y no siempre tienen en claro qué hacer. Me aterran preguntas como ¿querés jugar al tenis?, y respuestas como sí, porque Nadal gana 7 millones de dólares al año. Lo que no se dice es que él no sabe lo que es una casa. Está siempre en hoteles, viajando y solo.

En relación con el auge de la gastronomía, Martiniano opina que es muy vertiginoso. "Es bueno, porque hay más opciones para ir a comer".
No obstante, lamenta la disminución de las reuniones familiares y el desplazamiento de comidas típicas, orgánicas, por platos exóticos y modernos. Sin embargo, dice, ambas cosas pueden combinarse: "Es posible presentar milanesas con papas fritas y prepararlas con algo orgánico, como el mijo u otro cereal. En lugar de buscar cosas sofisticadas habría que volver a las raíces y recuperar la alimentación original. Es paradójico que la Argentina sea halagada por la carne, siendo que las vacas fueron traídas de España".

– ¿Cuál es la respuesta que debe dar la cocina ante el alza de precios?
–Cereales. Los indígenas casi no consumían carne, comían cereales nutritivos y calóricos. Seguramente, si traigo cebada, arroz integral, trigo, centeno y avena pocos conocen el grano. Eso se perdió por influencia europea.
La gente humilde consume más azúcar porque, además de ser barata, da sensación de saciedad. El nivel de azúcar en sangre crece y decrece rápidamente; por eso se consume más. Los cereales poseen carbohidratos, el sistema digestivo los transforma en azúcar en sangre. El proceso es más lento y alimenta mejor.
Un kilo de trigo vale 2 pesos y comen quince personas.

Martiniano se arremanga y... "Los cereales suelen venir secos. Se hidratan en agua y se desgranan enteros. Por cada kilo de trigo, tres litros de agua.
Luego se deja en remojo tres horas o toda la noche, según el caso. En la misma agua se cocina lentamente (hervor bajo) para no hacer explotar el grano.
Cuando está tierno se retira, se enfría y le agregás un chorrito de aceite. Se hacen ensaladas, guisos, y si los dejás más tiempo albóndigas, hamburguesas, milanesas. Es el modo de combatir la gilada del tomate a 12 mangos. Yo compré 18 plantines de tomate por 3,60. Los puse en la tierra y en tres meses tuve tomates".

– ¿Qué les dirías a los estudiantes de gastronomía?
–Antes de mirar lo más nuevo hay que empezar por la huerta. Trato de incentivar la alimentación orgánica. Estoy con la Fundación Huerta Niño ayudando a juntar fondos para enseñar cómo trabajar la tierra en las escuelas del interior. Las huertas implican un trabajo grupal en el que se aprende. Además es práctico y productivo, en dos meses nace un vegetal. También podés criar gallinas y conejos.
La huerta les encanta a los chicos. Escucho a los padres decir lo llevo al shopping, a Disney, pero no le basta.
Claro, necesitan estar con la tierra, andar en bici, golpearse, pintar, hacer música. Hay que formar maestros que enseñen a pensar, a entender la justicia.
Todos somos responsables, no culpables. No hay que esperar todo de los políticos, nos toca a nosotros. Si no estás conforme con la realidad del país laburá para cambiarla, vinculate con gente que piensa distinto. Quien no sufre en la realidad social en que vivimos está lejos de la vida.

Reflejaremos lo aprendido

Cuando “Braille Joven” se puso en marcha, iniciamos el proyecto con gran entusiasmo. La mayoría saliendo de la secundaria o cursando los primeros años de alguna carrera. Nos lanzamos a la tarea con poca experiencia y muchas ideas. Al tiempo, nos dimos cuenta que no era fácil y buscamos la manera de aprender.
La prioridad es capacitarnos para mejorar y entregar mayor calidad a los lectores. Por eso nos acercamos a la Fundación del Diario LA NACION, donde nos recibieron muy gentilmente.
En esa ocasión les contamos sobre la revista, les llevamos material y planteamos nuestra inquietud: afianzarnos en lo que hacemos.
Las personas que nos entrevistaron quedaron aparentemente interesadas y nosotros, con mucha expectativa.
Finalmente, llamaron y nos hicieron la propuesta de armar un curso de 12 episodios por desarrollarse en tres meses.
Contentísimos aceptamos el ofrecimiento, que nos pareció increíble. Las clases se dictaban en la BAC y durante tres meses los profesores de periodismo y encargados de distintas secciones se acercaron a la institución. Aprendimos cómo hacer una crónica, una entrevista, sobre las reuniones de sumario, buscar fuentes, recopilar archivo, etcétera.
Este apoyo fue invalorable, pues los conocimientos adquiridos no tienen medida. Sólo podemos reflejar en nuestras publicaciones la evolución experimentada.
Queremos hacer público el agradecimiento para la Fundación del Diario y todas las personas que participaron.


¡Ojo con esto!

“Luchar es la palabra de orden”

El pasado 3 de mayo la Biblioteca argentina para Ciegos (BAC) recibió la distinción Enrique Elisalde, un reconocimiento que otorga la unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC) a las organizaciones que se destacan en su labor. En el caso de la BAC fue por su empeño en la formación de los jóvenes con discapacidad visual. Para la ocasión estuvo en nuestra sede José Monteagudo, Presidente de la ULAC, junto con otros directivos de la entidad. La BAC festejó el acontecimiento con mucha alegría, ya que la distinción representa un estímulo a la hora de seguir cumpliendo con todos nuestros usuarios.
¡Braille Joven no podía faltar! Estuvimos presentes ese día y hablamos con Monteagudo, que accedió muy amablemente a reunirse con nosotros, después de haber dado una charla sobre el derecho a la cultura.
El actual Presidente de la ULAC es un abogado ciego nacido en Cuba. “Aprendí braille a través de mi padre, él hizo un curso a distancia y después me lo enseñó a mí. Gracias a esto fui a la escuela de niños videntes de mi ciudad, terminé la secundaria e ingresé a la facultad para estudiar derecho”, cuenta emocionado.
Cuando estaba en tercer año de la carrera, pidió participar de un curso de profesores emergentes, pero esto no era posible. En ese momento, en Cuba había una ley que impedía que las personas con algún problema físico visible pudieran ejercer como maestros. Su tenacidad y empeño hicieron que se obviara esa norma y, una vez aprobado el curso, comenzó ha trabajar como profesor de historia en escuelas secundarias, luego en el preuniversitario y más tarde en el Instituto Pedagógico de Lenguas Extranjeras, un centro universitario.

-¿cómo te desenvolvías en tu rol docente?
-Preparaba las clases en Braille, grabando libros y todo aquello que me interesaba. También estudiaba con mis compañeros. Los exámenes los hacían mis alumnos a lápiz y después me los leía mi madre. Al principio no necesité que nadie vigilara en la hora de los exámenes, pero luego las cosas cambiaron y entonces venía alguien a cuidar que no se copiaran.

En 1975 Carlos Olivares, que había sido viceministro de relaciones exteriores de Cuba, quedó ciego por un desprendimiento de retina y decidió agrupar gente para armar una asociación que luchara por los derechos de las personas con discapacidad visual. Finalmente, en 1978 se fundó el Buró Nacional de Dirección de la Asociación de Ciegos de Cuba. “Fui dirigente de esta organización, en el 85 participé como delegado en la fundación de la ULAC y dos años más tarde ingresé a la junta directiva. Continué en distintos cargos hasta que en 2004 fui elegido Presidente. Ahora me dedico totalmente a esta tarea”, comenta Monteagudo.
La Unión Latinoamericana de Ciegos nació en 1985 para promover principalmente que las personas que no ven tengan los mismos derechos y obligaciones que el resto de los ciudadanos. Pueden educarse, rehabilitarse y trabajar: ser útiles para si mismos y para quienes los rodean.
ULAC es una organización internacional, no gubernamental, no lucrativa. Agrupa a instituciones de y para ciegos de los 19 países latinoamericanos de habla hispana y portuguesa. Se rige por un Comité Ejecutivo electo cada 4 años en la Asamblea General de la que participan los miembros afiliados.

-¿qué objetivos persigue la ULAC?
-Luchamos por todo lo que pueda ser útil a mejorar las oportunidades de las personas ciegas o con baja visión. En el campo de la rehabilitación, la educación, la inclusión de la mujer y los jóvenes dentro de las instituciones. Estos no son sólo actos de justicia sino también de conveniencia porque los jóvenes son el relevo natural. Lo mismo con la mujer, no dejar que participe es como estar perdiendo la mitad del talento humano, son razones de justeza. A su vez, se busca la unidad nacional, que las instituciones no se dispersen sino que exista una federación representativa. Creo que si estamos unidos somos más fuertes y más respetados, y por lo tanto oídos por el gobierno, que debe brindar los recursos y considerarnos como ciudadanos

-¿qué les dirías a los jóvenes?
-Las minorías tenemos que luchar duro por ocupar el espacio que nos corresponde en la sociedad. Si bien muchas declaraciones y constituciones dicen que todos los hombres somos libres e iguales ante la ley, en la práctica no es tan así. Yo puedo tener el derecho reconocido pero si no tengo las posibilidades para ejercer ese derecho, entonces no funciona. La discriminación existe de diversas formas: raza, nacionalidad, género, etc. La discriminación por defecto físico es otro tipo porque es compasiva. Se nos separa, nos apartan y dicen “tú no puedes”. Por eso hay que luchar por buscar nuestras potencialidades. Recuerden, las personas ciegas avanzan, logran hacerse de una profesión, son independientes, consiguen un trabajo. Todo el mundo no lo logra, pero hay que luchar por eso, porque si no alcanzamos esos éxitos fundamentales, no podemos integrarnos a la vida con todos los derechos. Hay que luchar, esa es la palabra de orden.


Redacción BJ


¡Ojo con esto!

Cuando el cine nos habla en serio

Si hace diez años alguien nos hubiera dicho que una película podría incluir un narrador que describiera las imágenes aparecidas en la pantalla, muy probablemente habríamos pensado que se trataba de un sueño imposible de cumplir. Pero hoy en día ese objetivo no sólo se logró, sino que en países como España e Italia el método, conocido como audiodescripción, se usa en muchos films de distribución comercial.
El sistema consiste en la grabación de un guión especial, que debe hacerse en un dvd separado de la banda original. Para eso es necesario que la película esté terminada, de modo que pueda medirse el tiempo que dura cada imagen. También se debe tener precisión en la duración de la música y las voces de los personajes, para que el relato no modifique ningún aspecto del film. Finalmente, se agrega esa narración en algunas de las copias, que pueden alquilarse en video clubs y verse en algunas funciones especiales de cine. En este último caso las personas que necesitan la versión descripta reciben un par de auriculares, para evitar que la voz del narrador incomode al resto de la sala.
En la Argentina hubo un único proyecto en la materia, realizado en 2005. Se trata de la película “En fin, el mar”, una coproducción argentino-cubana que fue la ópera prima del director Jorge Dyscel. La idea surgió dos meses antes de que el film estuviera por estrenarse en forma tradicional.
El caso fue particular, ya que Dyscel no había tenido hasta ese momento ningún vínculo con personas ciegas. Pero una vez su madre le sugirió que la película fuera adaptada para personas con alguna discapacidad sensorial, y él pensó inmediatamente en el público con dificultades visuales.
El proyecto se llama “Aprender a ver sin mirar”, y ya se exhibió en 30 funciones especiales en las principales ciudades de la Argentina. También pasó por varios países de América Latina, como Ecuador, Cuba y Chile, donde el director fue invitado a mostrarla en el Palacio De la Moneda (la sede del gobierno local), mientras que se hicieron cuatro funciones en distintos pueblos de España.
“Los que tenemos que aprender a ver sin mirar somos los no ciegos”, sentencia Dyscel en diálogo con Braille Joven. Por eso, antes del comienzo de esta película se le entrega a cada espectador un antifaz, de manera que, al menos por un rato, todos queden en igualdad de condiciones.
“En fin, el mar” cuenta la historia de un operador financiero estadounidense descendiente de cubanos, que durante unas vacaciones en Miami encuentra en el mar los restos de una balsa proveniente de la isla caribeña. A partir de entonces, el protagonista empieza a averiguar quiénes eran los viajantes, y descubre a una mujer de quien se enamora perdidamente y que le hace valorar las raíces de sus antepasados.
A diferencia de otros films adaptados, el de Dyscel no sólo describe acciones, sino también colores, (como el “verde esmeralda del mar cubano”), paisajes, los rasgos físicos de los personajes, y hasta la ropa que llevan puesta. Además, el director quiso que el locutor narrara las imágenes con expresividad. “En España dicen que la descripción debe leerse sin intención y con la voz plana. Eso es una locura; es lindo que la narración tenga un poco más de calor y color”, afirma Dyscel. Otro aspecto distinto de las experiencias europeas es que allá el cine adaptado se ve casi exclusivamente en dvd. “Ese método aísla a las personas ciegas”, se queja el director.
Más allá de los diferentes criterios, España es uno de los países más avanzados al respecto: tiene varios institutos especializados en audiodescripción de films y programas televisivos, que cuentan con el asesoramiento de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (Once). Pero no es el único; Italia también cuenta con institutos similares, y según nos comenta Dyscel, en Cuba se firmó un decreto que obliga a las películas nacionales a usar este sistema.
“En la Argentina lo que está fallando es el reclamo concreto de las personas ciegas”, sostiene el director, y argumenta que su proyecto fue muy bien recibido en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), pero para que se hagan otras películas adaptadas, las autoridades están esperando que sean los propios interesados quienes las pidan. Claro que los costos no son baratos: todo el trabajo técnico tiene un valor aproximado de 15 mil pesos argentinos (unos 50 mil dólares). Sin embargo, si se observa que la realización de una película en forma convencional cuesta entre uno y dos millones de pesos, los gastos no parecen tan elevados, al menos para usar este método en cinco films por año.
Ahora Dyscel está organizando un nuevo proyecto para la pantalla grande. En este caso, no sólo trabajará con audiodescripción, sino que contará una historia sobre una joven que pierde la vista. Se va a llamar “Miralma” y estará basada en el guión de una mujer que conoció la vida de las personas ciegas en una de las funciones especiales en la provincia de Neuquén. “Voy a contar todas las cosas que aprendí a través de este proyecto para ciegos, que fueron muchísimas”, se emociona el director.
Recientemente, Dyscel hizo también una función de prueba en teatro, con la obra “Eva y Victoria”, dirigida por China Zorrilla. Como sucedió en el cine, muchos espectadores con dificultades visuales disfrutaron de ver un espectáculo en forma independiente.
Por ahora, él es el único argentino que se animó. Pero la gente ansiosa por ver más películas adaptadas es mucha, y si se une en un pedido ante las autoridades correspondientes, los cineastas dispuestos a hacer proyectos de esta naturaleza serán cada vez más.

Redacción BJ



Contratapa:

Los integrantes de Braille Joven somos:
Redactores: Mirna Gamarra(23); Andre Grassia (21); Gonza Román (20) y Maru Chandelier (19)

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Coordinación General: Fernando Galarraga.

 


BAC Declarada "de interés cultural y educativo" por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.