Braille Joven: Nuestras Notas
En esta revista encontrarás información sobre problemáticas que afectan a nuestra salud, notas que estimulan la participación política, social y ciudadana, entrevistas a personalidades del espectáculo y la cultura, y la opinión de especialistas sobre cuestiones vinculadas con la juventud. Además tratamos de fomentar la integración de las personas con discapacidad visual, para ello entrevistamos a personas ciegas que han superando las barreras que a veces se nos presentan, para trabajar, estudiar y disfrutar de nuestra vida cotidiana.
Nuestra mirada
Te proponemos formar parte de Braille Joven, un medio que surgió
como respuesta a las pocas posibilidades que los jóvenes con discapacidad
visual tenemos de acceder a la información en forma totalmente independiente.
Quienes hacemos esta revista sabemos que, si bien hoy en día una persona
con discapacidad visual puede leer diarios y revistas de toda clase a través
de Internet y gracias a los diversos sistemas que el avance de la tecnología
hizo posibles, también es cierto que no todos podemos tener acceso a
estos recursos. En particular, en América Latina, la mayor parte de los
jóvenes como nosotros viven en situación de extrema pobreza y
postergación. Una pPc adaptada resulta para ellos una herramienta casi
inalcanzable.
Braille Joven será un medio para hacer escuchar nuestra voz, nuestras
dificultades, nuestros logros, nuestros sueños...
Pertenecemos a la biblioteca Argentina para ciegos, entidad que desde hace 81
años brinda a servicios con personas con discapacidad visual de Argentina
y Latinoamérica. Fuimos lectores de “Con Fundamento”, la
primera revista para jóvenes en braille del país, que por falta
de recursos, la BAC no edita desde hace dos años. Recogemos esta experiencia
y ocupamos el espacio que otros jóvenes ciegos ya tuvieron en esta entidad
para trabajar, participar y aprender a construir juntos proyectos solidarios.
¡No vamos a desaprovechar esta oportunidad para ser y hacer desde nuestra
juventud!
Nuestra mirada se meterá con aquellos temas que nos preocupan, nos alegran,
nos alientan....
Ojalá puedas compartir esta experiencia con nosotros.
Nuestra mirada (2)
El 24 de marzo de este año se cumplió el trigésimo
aniversario de la última y más sangrienta dictadura militar de
la historia argentina, llevada a cabo por la junta de Comandantes en Jefe de
las Fuerzas Armadas entre 1976 y 1983. En ese período la Argentina sufrió
en carne propia la violencia aplicada por el supuesto “proceso de reorganización
nacional”, nombre que le dieron los militares a su accionar. La presidencia
fue asumida por Jorge Rafael Videla, que puso en práctica un sistema
regido por la censura, el pánico, la tortura y la muerte: un plan ideal
para llevar al país a un caos social, político y económico.
Hoy, a 30 años de aquel horror, es importante recordar que uno de los
sectores sociales más vapuleados fueron los jóvenes. No sólo
murieron y desaparecieron miles de personas menores de 30 años, sino
que también se desvaneció toda posibilidad de luchar por los ideales,
con sus virtudes y falencias según cada mentalidad, que había
perseguido toda una generación durante casi una década.
En efecto, fue reprimido todo tipo de oposición al régimen, lo
que significó que muchos pensadores, escritores, periodistas, artistas
y militantes de movimientos políticos y organizaciones sociales fueran
torturados, asesinados o se vieran en la obligación de exilarse del país.
Cientos de libros fueron incinerados, mientras que la censura era moneda corriente
en diarios, revistas y noticieros. De esta forma se intentó ejercer la
dominación del pueblo, impidiéndole conocer la magnitud de los
hechos que se sucedían. A tal punto que en 1978 se realizó el
mundial de fútbol y muchos festejaban mientras que otros morían
fusilados o lanzados desde un avión al río.
Además, vale la pena mencionar que muchas de las medidas económicas
que sumergieron al país en la crisis que hoy enfrenta fueron dictadas
durante el régimen dictatorial, Como el crecimiento de la deuda externa
y el cambio en la distribución de ingresos entre el empleador y el empleado.
Lo peor de todo es que por razones políticas los máximos responsables
de esta barbarie fueron indultados, por lo que la mayoría de ellos goza
de la libertad. Para no dar lugar a posibles repeticiones, cada uno debería
exigir desde su lugar que estos genocidas cumplan en prisión con la condena
que les corresponde. No es justo que estas personas puedan caminar libremente
por nuestras calles. Tan poco debemos olvidar que las dictaduras (y ésta
no es la excepción) no se producen sólo por la propia voluntad
de las Fuerzas Armadas de tomar el poder. Una gran parte de la sociedad avaló
los distintos golpes de estado que sacudieron a la Argentina a lo largo del
siglo XX. El poeta y periodista Juan Gelman afirma en una entrevista realizada
por el historiador Felipe Pigna: “De algún modo el golpe del '76
se dio con un consenso social, de capas bastante grandes, sobre todo en la pequeña
burguesía urbana y en los sectores urbanos".
Por eso, es necesario no ser indiferentes ante este capítulo de la historia,
aunque nosotros no lo hayamos vivido. En este sentido, Gelman dice tener esperanza
en la actitud de los más jóvenes. “Es gente que quiere saber,
y hay gente de generaciones un poco mayores (25, 40) que no preguntan y no quieren
saber.”
Nuestra mirada (3)
Entre junio y julio últimos se celebró en Alemania
un nuevo mundial de fútbol. La euforia de la mayoría de la gente
por la selección era tal que, el mundial se convirtió en el tema
principal de casi todas las conversaciones cotidianas. Pero este entusiasmo
popular puede representar un peligro, si se tiene en cuenta que muchas veces
es manipulado, como nos sucedió en 1978, cuando los responsables de la
más brutal dictadura militar que vivió el país, con la
plena colaboración de muchos medios de comunicación, lo usaron
para ocultar acciones siniestras, como la desaparición y tortura de miles
de personas y la apropiación de los hijos de los desaparecidos. ¡No
debemos ser cómplices de quienes se aprovechan de nuestra euforia mundialísta
para perjudicar a la sociedad!
Por eso, es imprescindible que como joven, tomes conciencia del triste papel
que vivió nuestro país en 1978. A continuación recordaremos
algunos hechos significativos que ocurrieron mientras se jugaban los últimos
mundiales:
Argentina 78.
En momentos en que los dictadores querían imponernos
un falso nacionalismo extremo, desde los medios de comunicación –todos
controlados por el gobierno- surgió la idea de que quienes no le daban
la suficiente importancia al mundial de fútbol, eran “antiargentinos”.
Con todo esto, la dictadura encontró el clima ideal para hipnotizar al
pueblo y así ejecutar sin ningún obstáculo su plan de acción.
De hecho, entre junio y julio de ese año se produjo la mayor cantidad
de asesinatos de personas secuestradas y detenidas ilegalmente en los campos
de concentración.
Pese a todo, el hecho de que el mundial se disputara en la Argentina dio lugar
a que muchos periodistas extranjeros, en especial holandeses, difundieran en
sus países el testimonio de las madres de Plaza de Mayo, que desde hacía
ya un año daban vueltas alrededor de la plaza para reclamar que se devolviera
con vida a sus hijos desaparecidos. Pero a la mayor parte de la sociedad local,
inmersa en ese entonces en plena euforia mundialista, no le importaba esa realidad
y calificaba a las madres como “un grupo de locas”. Justamente eran
ellas casi las únicas personas que denunciaban lo que pasaba en esos
momentos.
¿Por qué recordar estos episodios?
En principio, hay que aclarar que los hechos que se ocultaron
durante el mundial de 1978 no pueden ser comparados con ningún otro acontecimiento
político o económico que intentaron taparnos cuando se jugaron
otros campeonatos posteriores. Por un lado, cuando hablamos de aquel mundial
nos referimos a un plan pergeñado por un gobierno dictatorial, y por
el otro las acciones que el régimen ejecutó fueron de una gravedad
y crueldad absolutas y provocaron miles de muertes y la pérdida de la
identidad de cientos de personas.
Esta nota se propone analizar si después del horror vivido en esa época,
la sociedad argentina sigue siendo permeable al ocultamiento durante los mundiales
de fútbol.
España 82
El campeonato que se jugó en España empezó el 13 de junio,
justo un día antes de la rendición argentina ante el ejército
británico que marcó el fin de la guerra por las islas Malvinas.
En ese contexto hubo argentinos que siguieron con entusiasmo el curso del mundial,
como una forma de olvidar la euforia que sintieron durante los dos meses anteriores,
cuando la dictadura informaba que la Argentina estaba “ganando la guerra”,
mientras cientos de soldados de alrededor de 18 años morían por
el frío, los ataques británicos y el maltrato del ejército
de nuestro país.
Un cambio que no llegó
Pese a todo, estos tristes acontecimientos no generaron la autocrítica necesaria para que la sociedad no siga estando al servicio del poder en épocas mundialistas. Lamentablemente, con la llegada de la democracia la mayoría de los argentinos no cambiaron la obsesión, heredada de la dictadura militar, por la selección de fútbol, lo que fue usado por los medios y los gobernantes de turno para
Nuestra mirada (4)
Cada vez que en la Argentina escuchamos la radio, vemos la
televisión o leemos un diario nos enteramos de algún accidente
de tránsito. Por lo general, cuando recibimos la información solemos
pensar que se trató de un choque más o de otra persona atropellada.
Pero nos olvidamos que detrás de cada nuevo caso hay seres humanos que
mueren, quedan gravemente heridos o pierden algún ser querido.
La situación es límite: esta es la primer causa de muerte entre
los jóvenes del país, y cada día fallecen 21 personas en
esta clase de tragedias, según estadísticas difundidas por Luchemos
por la Vida, una organización civil dedicada a la prevención de
accidentes de tránsito. Aunque desde enero de este año varias
provincias declararon la emergencia vial, el panorama no cambió demasiado.
Es que los controles en las calles, autopistas y rutas son escasos y la mayoría
de los conductores y peatones que violan la ley de tránsito vigente no
son debidamente sancionados: por cada 12 mil infracciones medidas, sólo
se labra un acta, y eso significa que se cobra una sola multa. Mientras tanto,
hay autoridades políticas que consideran estos hechos cotidianos como
simples fatalidades, sin reparar en las acciones que el Estado debería
implementar para que disminuya la cantidad de accidentes.
Más allá del rol del Gobierno, cada uno de nosotros puede y debe
hacer que se cumplan varias normas que evitarán posibles tragedias. Una
de las más importantes es el uso del cinturón de seguridad, que
por ley es obligatorio en todos los automóviles. Si el vehículo
choca, esta herramienta impide que una persona se caiga bruscamente del coche,
algo que puede provocar serias lesiones e incluso la muerte.
Sin embargo, su utilización está ligada a los controles gubernamentales
y no a la preocupación por la vida. De hecho, las estadísticas
indican que en la ciudad de Buenos Aires aumentó en un 34 por ciento
el uso del cinturón de seguridad en noviembre de 2004, cuando el Gobierno
Porteño impulsó una fuerte campaña de monitoreo en las
calles para multar a quienes no lo tuvieran puesto. Pero al poco tiempo los
autos dejaron de ser observados, lo que produjo que en dos años su uso
bajara un 32 por ciento.
Al respecto, la fundadora de la asociación Luchemos por la Vida, Alicia
Copello, explica: “Si durante mucho tiempo se hace una campaña
de control, la gente lo incorpora como un hábito. Pero si no se mantiene
en el tiempo, la gente se olvida, porque en realidad se lo ponía por
obligación”.
El problema es que no todos podemos estar protegidos por el cinturón,
sino solamente los que tienen un auto. Hasta ahora, ninguna empresa de colectivos
lo ha puesto, y parece imposible que ello suceda por el momento. Pero así
como es obligatorio para toda persona que viaja en automóvil, ¿no
debería existir una ley que garantice cinturones de seguridad en todos
los transportes terrestres de corta, media y larga distancia? Si muchos estamos
de acuerdo, ¿por qué no reclamarlo ante el Congreso?
Es cierto que en los últimos meses algunas compañías de
micros los han incorporado en algunos de sus coches, pero no fue por una cuestión
de repentina conciencia social. El 8 de octubre del año pasado, doce
chicos de una escuela secundaria de la ciudad de Buenos Aires murieron cuando
el ómnibus en el que volvían de una escuela de la provincia de
Chaco volcó luego de chocar contra un camión. Pocos días
después de la tragedia, se comprobó que el chofer que llevaba
a los adolescentes no había descansado lo suficiente, ya que la empresa
le exigía cumplir con varios viajes seguidos. A partir de entonces, los
controles en las estaciones de micros se incrementaron, y por eso las compañías
se vieron obligadas a aumentar el tiempo entre cada trayecto, mientras que algunas
de ellas decidieron poner cinturones de seguridad en los vehículos. Esto
podría captar más clientes, dado que muchos empezaron a tener
miedo de viajar en micro después de conocerse las causas de aquel accidente.
Un grave problema entre los jóvenes
La juventud argentina es uno de los sectores más afectados
por la imprudencia en el tránsito. En particular, muchos chicos que salen
de los boliches a la madrugada manejan sus autos luego de haber tomado alcohol,
y otra enorme cantidad de jóvenes se sube a coches conducidos por una
persona alcoholizada. Es importante destacar que un solo vaso de cualquier bebida
alcohólica e incluso una lata de cerveza anula los reflejos, lo que impide
reaccionar a tiempo cuando se cruza otro vehículo. Esto significa que
no hace falta sentirse borracho para que quien maneje un auto pueda poner en
peligro su vida y la de otros.
Pero los jóvenes no son los únicos responsables, porque al menos
en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores se hacen muy pocos controles
de alcoholemia. Durante el último verano, estos exámenes se realizaron
en las rutas que llevan a la Costa Atlántica bonaerense, y los resultados
son preocupantes: más de la mitad de los conductores analizados habían
consumido alcohol. Más indignante aún es que, luego de esos estudios,
el gobierno porteño y el de la provincia de Buenos Aires no hagan controles
más severos y frecuentes, sobre todo por la noche.
Otro factor muy importante que involucra a los jóvenes son las llamadas
“picadas”, es decir las carreras ilegales entre dos o más
autos particulares, que por lo general se hacen en horas nocturnas y en zonas
de un alto poder adquisitivo. En su mayoría, los que practican este singular
“deporte” no superan los 25 años y deben preparar sus coches
de una manera especial y bastante costosa para poder circular a velocidades
muy altas. “Todo el mundo sabe dónde va a ser la picada: la policía,
la gente, y no sé si no lo saben los padres”, asegura Alicia Copello,
y resalta que en la capital y la provincia de Buenos Aires “no hay ninguna
autoridad” que los sancione por estar realizando una actividad prohibida.
La fundadora de Luchemos por la Vida también se queja de que no se les
recomiende a los jóvenes amantes de la velocidad que vayan al autódromo
de la ciudad de Buenos Aires. Allí hay un lugar donde se pueden sacar
las ganas de correr sin lastimarse a sí mismos ni a otros”, informa.
La seguridad en el tránsito no debe ser atendida sólo por las
personas que conducen un vehículo. Muy por el contrario, todos nosotros
tenemos que saber respetar las reglas vigentes y exigir que los demás
las cumplan. De esta manera, nos corresponde tanto hablar del tema con nuestros
familiares y amigos, como también reclamar a las autoridades estatales
que sancionen debidamente a los que cometen infracciones. Si seguimos esperando
que los controles lleguen recién después de que ocurre una tragedia
para que al poco tiempo queden en el olvido, nunca encontraremos una verdadera
solución.
Redacción BJ
¿Y si participamos?
Globalizar la solidaridad
Tiene 45 años, 5 hijos y es veterinario.
A los 33 años, junto con su mujer y unos amigos, decidió crear
una organización no gubernamental para promover el bienestar general.
Dado que todos disponían de poco tiempo, surgió la idea de juntar
muchos pocos tiempos y ponerlos en red. Hoy esta organización, que viene
trabajando hace 12 años, ya tiene gran trascendencia nacional e internacional.
Juan Carr, el presidente de Red Solidaria, se acercó a la Biblioteca
Argentina para Ciegos y habló con Braille Joven. Con un aire muy distendido,
entre masitas y gaseosas, nos contó cómo desde su lugar construyó
una institución que realiza un gran aporte a las causas relacionadas
con el bien común.
-¿Cómo definirías la Red Solidaria?
-La red Solidaria por definición es un caos ordenado, es difícil
de describir. Nosotros creemos que es como un fenómeno cultural. No tenemos
papeles, no tenemos personería, no tenemos estructura, de hecho tampoco
tenemos sede. Somos una red de gente que trata de hacer cosas por los demás.
Primero llegan las necesidades a través del teléfono, a través
de Internet o personalmente. Tomamos cada necesidad y tratamos de ver quién
puede cubrirla. Cuando ese mecanismo no funciona, mediante la comunicación
le mostramos el problema a la comunidad Argentina, que nos responde con una
generosidad conmovedora.
En la actualidad la red recibe un promedio de 100 llamadas
diarias, de las cuales sólo el 40 por ciento representa una necesidad.
Estas cifras son alentadoras, ya que demuestran que en nuestro país está
creciendo la cultura solidaria.
Según Juan, “la Argentina tiene un montón de gente preocupada
por el prójimo que piensa en la comunidad, pero de forma aislada, fragmentada:
cada uno tiene su terreno, su espacio y cuesta mucho ser humilde y construir
con el otro. Nosotros sabíamos que había una solidaridad ya histórica
que daba vueltas, pero para mejorar la capacidad de salvar vidas y de hacer
cosas por los demás, había que reunir a todas esas islas separadas
y conectarlas”.
En este sentido, sostiene que la crisis económica vivida en nuestro país
en el 2001 sirvió para que la solidaridad alcanzara su máxima
expresión. Si bien este fenómeno se venía observando desde
años anteriores, el 2001 fue un sello muy importante que desencadenó,
sobre todo en los jóvenes, una mayor conciencia de participación
y compromiso social. Por esta razón, en el 2005 la Red organizó
en el estadio de River Plate un encuentro de jóvenes con el objetivo
de incentivar su participación en proyectos solidarios. Al respecto,
Juan nos cuenta que la experiencia le interesó mucho, porque reflejó
una gran sensibilidad y preocupación por los problemas de la comunidad.
-¿Qué propuestas nuevas les acercaron los jóvenes?
-Como novedad, cada vez hay menos proyectos asistencialistas. Todos entienden
más que hay que dignificar al otro haciendo proyectos donde haya trabajo,
en lugar de un involucramiento circunstancial y pasajero. Hay propuestas muy
creativas que vinculan algunas herramientas tecnológicas (como Internet,
e-mails o mensajes de texto) con alguna problemática social.
Así por ejemplo, la Red solidaria respalda una iniciativa
impulsada por jóvenes de entre 20 y 30 años, que de una forma
innovadora intenta combatir el hambre y la desnutrición infantil. Se
trata de una página Web (www.porloschicos.com) donde por cada 10 clicks
se dona un plato de comida.
Para poder llevar a cabo este tipo de ideas, es imprescindible contar con el
apoyo de empresas y funcionarios del Estado.
-¿Les resulta difícil conseguir ayuda para concretar
los proyectos?
-En general a nosotros nos va bien, tenemos la suerte de que en casi todos los
lugares cada uno nos da su perfil más solidario, más sensible.
Inclusive algunos que no deben ser tan solidarios, pero cuando tocamos estos
temas todo el mundo, o la mayoría, se pone a pensar en el prójimo.
Actualmente la Red está encarando diferentes programas
para lograr que la generosidad y el compromiso social de la gente no se den
sólo cuando los problemas se hacen más visibles a nivel masivo,
sino que se conviertan en acciones cotidianas. Para eso, trabajan sobre algunas
áreas fundamentales, entre ellas el Departamento de Transformación
de la Realidad (DTR) y la Red Solidaria Global.
El DTR intenta hacer visibles las necesidades de escuelas y comedores para que
la misma comunidad pueda encontrarles una solución que, no sólo
cubra la demanda de ese momento, sino que sea una respuesta a largo plazo que
sirva para dignificar a las familias más necesitadas de la región.
Por otro lado, con la Red solidaria Global se trata de difundir el modelo de
la Red Solidaria de nuestro país hacia el exterior para así lograr
que, al igual que la economía, se pueda globalizar también la
solidaridad.
Seguramente en tu país o provincia existe una red como ésta, pero
si no ¡siempre es un buen momento para empezar!
Para enterarte de todos los proyectos que respalda la Red y en qué lugares
está funcionando, podés entrar a www.redsolidaria.org.ar; y formar
parte vos también de este largo camino hacia un mundo con mayor compromiso
y vocación social.
Redacción BJ
¿Y si participamos?
Un río de aguas oscuras
El río Reconquista, que recorre 18 municipios de la
provincia de Buenos Aires, se ha convertido en los últimos años
en el más contaminado después del Riachuelo. Braille joven conversó
sobre el tema con Adrián y Gilda, dos integrantes de la ASAMBLEA DEL
DELTA y RÍO DE LA PLATA, una agrupación de vecinos del Tigre,
que han decidido ocuparse de este problema que nos afecta a todos directamente.
Nuestros lectores se preguntarán: ¿Por qué nos afecta a
todos directamente?
Adrián comenta:”Creer que no somos parte del problema es creer
que no somos parte de la solución. La cuestión es que siendo ciudadanos
comunes, yo trabajo en el hospital de General Pacheco y Gilda es ama de casa,
nos sentimos parte. Más allá de ser habitantes de los alrededores
del río, la contaminación es un mal de todos. Es lo que tratamos
de transmitir, para concientizar a la gente y hacerla entender que son parte
del entorno. Si pensamos que un 70% de nuestro cuerpo es agua, seguramente ese
porcentaje está contaminado porque nos servimos del agua malsana”.
Para hacer esta nota, 4 integrantes de Braille Joven estuvimos en la asamblea
que se reúne quincenalmente los domingos a la horilla del río
Luján en el partido de tigre, Provincia de Buenos Aires. Eran las 10
de la mañana de un día frío. Ahí, cerca del agua,
el viento se sentía aún más fuerte. Pero la gente no se
acobardó; comenzó a formarse una multitud que se iba juntando
al rayo del sol, para soportar mejor las bajas temperaturas.
-¿cuándo decidieron agruparse?
Gilda: -El 9 de enero de 2006 hubo un pico de contaminación que alcanzó
los 10 kilómetros hasta el río Carapachay sobre el delta. Entonces,
el 18 de febrero se hizo una caravana náutica y a pie para reclamar que
no se siguiera contaminando. Con el fin de tener más fuerza y ejercer
mayor presión sobre las autoridades, el 19 de marzo de ese año
se formó la Asamblea del Delta y Río de la Plata. Esta organización
es política pero no partidaria, es democrática y popular; todos
tienen voz y voto”.
La asamblea se divide en cinco comisiones. Cada una de ellas
tiene ocupaciones específicas, pero se articulan entre sí para
llevar a cavo las distintas tareas. “Nosotros estamos a cargo de la comisión
de Cultura y Educación”, apunta Gilda. Las otras son: prensa y
difusión, legal y técnica, movilización y secretaría
general.
La cuenca del Río Reconquista tiene 82 kilómetros de largo y comprende
18 municipios del norte y el noroeste de la provincia de Buenos Aires, entre
ellos Luján, San Miguel, Tres de Febrero y Tigre, hasta desembocar en
el río Luján. Abarca aproximadamente 167 mil hectáreas
donde habitan más de 4 millones de personas.
Los vecinos denuncian que el río se ve afectado por la basura que arrojan
12 mil empresas de los alrededores. Todos los desechos confluyen hacia el Luján
y la primera sección de islas.
-¿cuáles son los signos puntuales de contaminación?
Adrián: -Los vecinos del delta viven en contacto con el río, su
estructura social familiar se sustenta en él, ellos viven en la horilla.
Además de ser visual por el no natural color de las aguas, la contaminación
tiene otras características: hay peces muertos, olores nauseabundos,
el aire que se respira está enrarecido y por si fuera poco, se trastorna
la tranquilidad del lugar a causa de las embarcaciones ruidosas.
-¿de qué modo puede luchar la gente contra la contaminación?
Gilda: -Dentro de la asamblea hay quienes vienen participando en diferentes
organizaciones desde hace 30 años. Pero es muy difícil instalar
el tema a nivel político. Recientemente, porque estamos en un año
electoral y gracias a un fuerte trabajo ciudadano, logramos que el defensor
del Pueblo de la Nación, Eduardo mondino, hiciera un recorrido para verificar
nuestras denuncias, y a consecuencia presentara un informe advirtiendo la falta
de control sobre las empresas y la necesidad de cumplir con las leyes vigentes.
Adrián: -No contaminar no ocasionaría costo para nuestra provincia,
pero sí para los empresarios. Si cada empresa toma conciencia de que
tiene que poner una planta de tratamiento para los fluidos que tiran a la cuenca,
hoy no tendríamos problema y no habría costo para la provincia
ni para nosotros, que somos los que pagamos los impuestos.
-¿Actualmente, se está tomando más conciencia
con respecto al medio ambiente?
Adrián: -Nosotros no sabemos si nos va alcanzar la vida para ver el río
saneado, pero sí sentimos que hay una mejor predisposición hacia
el tema. La gente se está preocupando y ocupando de cambiar la conciencia
de la sociedad.
De acuerdo con el boletín “Infocívica”
de la ONG Poder Ciudadano, el Estado Nacional y el gobierno de la provincia
de Buenos Aires ya recibieron una demanda por este caso. Se trata de la Asociación
Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA) que denunció "el incumplimiento
de su deber de vigilancia y protección de la Cuenca del Río Reconquista".
Ante la corte suprema de justicia de la Nación, el organismo solicitó
que "se ordene el inmediato cese de las acciones de contaminación
y se efectúe definitivamente el saneamiento y recomposición de
la Cuenca a través de un plan que comprenda un claro cronograma de pasos,
y metas concretas a realizar".
Gilda explica: “Esta denuncia derivó en que el gobernador de la
provincia decretara formar un Comité de Cuenca integrado por profesionales,
pero también por organizaciones para asegurar la realización de
las obras necesarias. Si no estamos nosotros como pueblo controlando, ellos
pueden decirnos, como ya sucedió en el pasado, que gastaron un dineral
en obras que no se hicieron o están mal hechas”.
-¿Qué repercusión tienen en los medios?
Adrián: -Tenemos más repercusión en los medios locales,
en los medios masivos le dieron muy poco espacio. Esto no es difundido porque
es un tema molesto para los empresarios y políticos.
Nosotros hacemos lo que no hacen los demás. Creemos que el boca a boca
y la creación de conciencia es más productivo. Es cierto que sería
bueno tener mayor difusión, pero continuamos a pesar de eso haciendo
todo con esfuerzo. La lucha es dura pero nuestro el compromiso. La contaminación
es un mal de todos.
La conclusión de Adrián resume los temas que se trataron a lo largo de las casi dos horas que duró la reunión, entre ellos la participación de la asamblea en movilizaciones convocadas por distintas ONGs, y la posibilidad de dar charlas en escuelas de la zona. Es que su objetivo va más allá de denunciar la contaminación del río ante las autoridades; buscan acercarse a otros vecinos y a personas de todo el país, porque las aguas siguen siendo oscuras. Sin embargo, la voluntad de decenas de personas se ve cada día más clara.
Redacción BJ
Mi punto, tu punto… ¿De vista?
Volver a la fiesta popular
El fútbol argentino, al igual que en la mayor parte
del planeta, dejó de ser un simple deporte para transformarse en un gran
espectáculo que reúne cada fin de semana a miles de personas de
distintos sectores sociales. Pero al mismo tiempo, los estadios pasaron a ser
un escenario de graves episodios de violencia entre simpatizantes de equipos
rivales que llegaron a provocar la muerte de muchos espectadores. Estos hechos
siguen en aumento, ya que el poder de las hinchadas conflictivas, conocidas
como “barras bravas”, es cada vez mayor.
Braille Joven consultó sobre este tema al vicepresidente del club argentino
Vélez Sarsfield, Raúl Games. A continuación transcribimos
su opinión, y luego presentamos nuestro punto de vista.
Raúl Games dice:
“Hay varios responsables, entre los cuales estoy yo mismo,
por haber sido dirigente durante muchos años. En vez de encontrarle una
solución al problema de la violencia, lo seguimos tapando, postergando
las decisiones que se pueden llevar a cabo para lograr un mejoramiento.
Pero las “barras” no son las dueñas absolutas de la violencia;
a la gente de las plateas el fútbol también la saca de la normalidad.
Como vivimos en una sociedad egoísta, en la que todos estamos mal y buscamos
la culpa en el otro, el día del partido provoca una situación
especial, que parece de vida o muerte, en la que se ve al rival como un enemigo.
Pero los que más provocan estos episodios de riesgo y de pérdida
de vidas humanas son las “barras bravas”. Yo pertenecí a
la hinchada de Vélez en la década del 60, pero éramos una
barra de valientes. A veces nos equivocábamos, pero nunca sacábamos
ventajas del club que amábamos.
Las “barras bravas” fueron creciendo desde la última dictadura
militar. La sociedad empezó a ser más violenta y eso se ve reflejado
cuando se juntan grandes multitudes, como en el fútbol. En algún
momento, los dirigentes de los clubes hicieron uso de ellas, y ahora ya están
instaladas metiendo miedo, y no las podemos sacar sin el apoyo y la determinación
de la Justicia y la policía. Pero nos seguimos echando la culpa con la
policía y la Justicia, y la situación es cada vez peor.
Nosotros, los dirigentes, les damos posibilidades a las barras para que cubran
males menores, es decir para que no provoquen incidentes. Pero no sólo
nosotros lo hacemos, sino que también la policía lo permite, por
lo que el problema se nos fue de las manos.
En cuanto a los jugadores, hay quienes les dan alguna prebenda porque no les
conviene tenerlas en su contra. Ellos saben que esta clase de hinchada tiene
tres alternativas para conseguir los beneficios que buscan: gritar en contra
del técnico, en contra de algún jugador o en contra de la comisión
directiva.
Desde la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), con Julio Grondona
a la cabeza, nunca se hizo nada para solucionar este conflicto; se fueron tapando
las cosas, y hasta se diría que en algunos casos Grondona obtiene ventajas
de las “barras bravas”. Pero tenemos que sincerarnos: no las podemos
sacar nosotros. Esto viene desde hace 20 años e involucra a todas las
dirigencias de todos los clubes.
Desde el gobierno nacional, el ministro del Interior ha formado un tribunal
fuera de la AFA con jueces elegidos por concurso, cuyas resoluciones son aplicables
en todo el país. Los castigos van desde la quita de puntos a los clubes
y la clausura de estadios hasta la pérdida de categoría: todas
sanciones evidentemente duras. Creo que la decisión debe ser del Estado;
si después de tantos años ni la AFA ni los clubes pudimos encontrar
una solución, quiere decir que fracasamos.
Pero también se tiene que tomar en cuenta una teoría que yo vengo
sosteniendo y que merece ser debatida: que por un año cada club reciba
solamente al público local. Esto significa que se acabe el traslado de
los simpatizantes de un lado para otro, con grandes operativos policiales, porque
se acaba la venta de entradas para esas barras. El público local sería
todo abonado e identificado.
En cuanto a mi situación en Vélez, en este momento no estoy en
funciones; soy un vicepresidente que pidió licencia. Mientras siga todo
este sistema de Grondona y su gobierno en la AFA, no vuelvo a ser dirigente”.
Palabra Joven:
Coincidiendo con Games, no puede negarse la responsabilidad
de los dirigentes de los clubes en los hechos violentos. Las “barras bravas”
no están formadas por simpatizantes comunes, sino que en la mayoría
de los casos manejan enormes sumas de dinero y tienen mucho poder dentro de
cada club. Sus jefes no son personas desconocidas que sólo van a la cancha
para ver jugar a su equipo, sino que sus caras y nombres son identificados por
jugadores, directores técnicos y también por los dirigentes, a
quienes les exigen que se les pague a cambio de no producir disturbios contra
los adversarios ni contra los integrantes del propio plantel.
El gran problema es que, en muchas ocasiones, esta clase de hinchas están
relacionados además con importantes representantes de partidos políticos,
que los usan para protagonizar hechos violentos, con el objetivo de debilitar
opositores o presionar a las autoridades de turno. Por eso, hoy en día
resulta casi imposible que los gobernantes, la policía y la Justicia
los castiguen como corresponde.
Es cierto que entre las sanciones reglamentadas por el Estado se encuentra la
quita de puntos a los equipos que generaron conflictos. Sin embargo, los clubes
de primera división, que son en su mayoría los que tienen más
poder, nunca fueron afectados por esta medida, algo que sí ocurrió
con los de categorías inferiores. Esto demuestra que todavía quedan
muchos aspectos por mejorar, y no parece haber una firme decisión para
hacerlo.
Lo mismo pasa con la prohibición de la entrada de público visitante
en los estadios, que empezó a regir desde mediados de 2007 pero sólo
para los equipos de menor jerarquía. Además, esta restricción
tampoco puede considerarse como una solución definitiva. En febrero pasado
hubo graves enfrentamientos a cuchillazos en el predio del club River Plate,
que curiosamente fueron causados por una interna entre dos facciones de la misma
“barra brava”. Esto permite suponer que este tipo de incidentes
podrán repetirse, aún con la sola presencia de espectadores locales,
abonados e identificados.
Finalmente, es necesario que todos los hinchas violentos sean juzgados y condenados
como se merecen, sin que cuenten con la complicidad de los propios dirigentes
de los clubes. De no ser así, es muy probable que, al seguir libres y
gozar de tanta impunidad, puedan burlar las reglas y filtrarse en cualquier
estadio. Para eso, se deberá sancionar también a los directivos
que no aporten a la Justicia datos concretos sobre estas personas, y a aquellos
que las dejen ingresar, aún sabiendo quiénes son. La única
forma de encontrarle un fin a este conflicto es aplicar un castigo equitativo
para todos los responsables.
Redacción BJ
¡No te lo pierdas!
La siguiente nota fue publicada en el suplemento “Solidarios/Comunidad” del diario La Nación, el sábado 15 de diciembre de 2007.
La clase de Martiniano.
Volver a las raíces es la idea que propone Martiniano
Molina, el chef que con sencillez y simpatía se ganó el cariño
de la gente. Estas cualidades, naturales en él, se notaron desde el primer
minuto de la entrevista programada para nosotros, los integrantes de Braille
Joven, revista que edita la Biblioteca Argentina para ciegos (BAC) en sistema
braille. Por un acuerdo entre la BAC y la Fundación del Diario LA NACION,
periodistas de distintas secciones desarrollaron un curso de periodismo que
se efectuó en 3 meses. Los profesores nos fijaron un desafío:
¡entrevistar a Martiniano!
La nota se hizo en el edificio del diario. Cuando nos acercamos a la recepción
nos pidieron datos personales y una sonrisa para la foto. En el 4º piso
nos esperaban miembros del master de periodismo. Con ellos repasamos los conceptos
aprendidos y compartimos sandwichitos y masas. Martiniano llegó sonriente,
se sentó en el centro del salón y entonces empezó la entrevista.
– ¿Por qué creés que más
hombres se dedican a la cocina?
–Creo que es un cambio sociocultural. Antes se elegían carreras
convencionales. Pero la democracia y el libre pensamiento dan la posibilidad.
También hay exageración aumentada por los medios y la moda.
En la Argentina, diez mil chicos se reciben por año y no siempre tienen
en claro qué hacer. Me aterran preguntas como ¿querés jugar
al tenis?, y respuestas como sí, porque Nadal gana 7 millones de dólares
al año. Lo que no se dice es que él no sabe lo que es una casa.
Está siempre en hoteles, viajando y solo.
En relación con el auge de la gastronomía, Martiniano
opina que es muy vertiginoso. "Es bueno, porque hay más opciones
para ir a comer".
No obstante, lamenta la disminución de las reuniones familiares y el
desplazamiento de comidas típicas, orgánicas, por platos exóticos
y modernos. Sin embargo, dice, ambas cosas pueden combinarse: "Es posible
presentar milanesas con papas fritas y prepararlas con algo orgánico,
como el mijo u otro cereal. En lugar de buscar cosas sofisticadas habría
que volver a las raíces y recuperar la alimentación original.
Es paradójico que la Argentina sea halagada por la carne, siendo que
las vacas fueron traídas de España".
– ¿Cuál es la respuesta que debe dar la
cocina ante el alza de precios?
–Cereales. Los indígenas casi no consumían carne, comían
cereales nutritivos y calóricos. Seguramente, si traigo cebada, arroz
integral, trigo, centeno y avena pocos conocen el grano. Eso se perdió
por influencia europea.
La gente humilde consume más azúcar porque, además de ser
barata, da sensación de saciedad. El nivel de azúcar en sangre
crece y decrece rápidamente; por eso se consume más. Los cereales
poseen carbohidratos, el sistema digestivo los transforma en azúcar en
sangre. El proceso es más lento y alimenta mejor.
Un kilo de trigo vale 2 pesos y comen quince personas.
Martiniano se arremanga y... "Los cereales suelen venir
secos. Se hidratan en agua y se desgranan enteros. Por cada kilo de trigo, tres
litros de agua.
Luego se deja en remojo tres horas o toda la noche, según el caso. En
la misma agua se cocina lentamente (hervor bajo) para no hacer explotar el grano.
Cuando está tierno se retira, se enfría y le agregás un
chorrito de aceite. Se hacen ensaladas, guisos, y si los dejás más
tiempo albóndigas, hamburguesas, milanesas. Es el modo de combatir la
gilada del tomate a 12 mangos. Yo compré 18 plantines de tomate por 3,60.
Los puse en la tierra y en tres meses tuve tomates".
– ¿Qué les dirías a los estudiantes
de gastronomía?
–Antes de mirar lo más nuevo hay que empezar por la huerta. Trato
de incentivar la alimentación orgánica. Estoy con la Fundación
Huerta Niño ayudando a juntar fondos para enseñar cómo
trabajar la tierra en las escuelas del interior. Las huertas implican un trabajo
grupal en el que se aprende. Además es práctico y productivo,
en dos meses nace un vegetal. También podés criar gallinas y conejos.
La huerta les encanta a los chicos. Escucho a los padres decir lo llevo al shopping,
a Disney, pero no le basta.
Claro, necesitan estar con la tierra, andar en bici, golpearse, pintar, hacer
música. Hay que formar maestros que enseñen a pensar, a entender
la justicia.
Todos somos responsables, no culpables. No hay que esperar todo de los políticos,
nos toca a nosotros. Si no estás conforme con la realidad del país
laburá para cambiarla, vinculate con gente que piensa distinto. Quien
no sufre en la realidad social en que vivimos está lejos de la vida.
Reflejaremos lo aprendido
Cuando “Braille Joven” se puso en marcha, iniciamos
el proyecto con gran entusiasmo. La mayoría saliendo de la secundaria
o cursando los primeros años de alguna carrera. Nos lanzamos a la tarea
con poca experiencia y muchas ideas. Al tiempo, nos dimos cuenta que no era
fácil y buscamos la manera de aprender.
La prioridad es capacitarnos para mejorar y entregar mayor calidad a los lectores.
Por eso nos acercamos a la Fundación del Diario LA NACION, donde nos
recibieron muy gentilmente.
En esa ocasión les contamos sobre la revista, les llevamos material y
planteamos nuestra inquietud: afianzarnos en lo que hacemos.
Las personas que nos entrevistaron quedaron aparentemente interesadas y nosotros,
con mucha expectativa.
Finalmente, llamaron y nos hicieron la propuesta de armar un curso de 12 episodios
por desarrollarse en tres meses.
Contentísimos aceptamos el ofrecimiento, que nos pareció increíble.
Las clases se dictaban en la BAC y durante tres meses los profesores de periodismo
y encargados de distintas secciones se acercaron a la institución. Aprendimos
cómo hacer una crónica, una entrevista, sobre las reuniones de
sumario, buscar fuentes, recopilar archivo, etcétera.
Este apoyo fue invalorable, pues los conocimientos adquiridos no tienen medida.
Sólo podemos reflejar en nuestras publicaciones la evolución experimentada.
Queremos hacer público el agradecimiento para la Fundación del
Diario y todas las personas que participaron.
¡Ojo con esto!
“Luchar es la palabra de orden”
El pasado 3 de mayo la Biblioteca argentina para Ciegos (BAC)
recibió la distinción Enrique Elisalde, un reconocimiento que
otorga la unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC) a las organizaciones
que se destacan en su labor. En el caso de la BAC fue por su empeño en
la formación de los jóvenes con discapacidad visual. Para la ocasión
estuvo en nuestra sede José Monteagudo, Presidente de la ULAC, junto
con otros directivos de la entidad. La BAC festejó el acontecimiento
con mucha alegría, ya que la distinción representa un estímulo
a la hora de seguir cumpliendo con todos nuestros usuarios.
¡Braille Joven no podía faltar! Estuvimos presentes ese día
y hablamos con Monteagudo, que accedió muy amablemente a reunirse con
nosotros, después de haber dado una charla sobre el derecho a la cultura.
El actual Presidente de la ULAC es un abogado ciego nacido en Cuba. “Aprendí
braille a través de mi padre, él hizo un curso a distancia y después
me lo enseñó a mí. Gracias a esto fui a la escuela de niños
videntes de mi ciudad, terminé la secundaria e ingresé a la facultad
para estudiar derecho”, cuenta emocionado.
Cuando estaba en tercer año de la carrera, pidió participar de
un curso de profesores emergentes, pero esto no era posible. En ese momento,
en Cuba había una ley que impedía que las personas con algún
problema físico visible pudieran ejercer como maestros. Su tenacidad
y empeño hicieron que se obviara esa norma y, una vez aprobado el curso,
comenzó ha trabajar como profesor de historia en escuelas secundarias,
luego en el preuniversitario y más tarde en el Instituto Pedagógico
de Lenguas Extranjeras, un centro universitario.
-¿cómo te desenvolvías en tu rol docente?
-Preparaba las clases en Braille, grabando libros y todo aquello que me interesaba.
También estudiaba con mis compañeros. Los exámenes los
hacían mis alumnos a lápiz y después me los leía
mi madre. Al principio no necesité que nadie vigilara en la hora de los
exámenes, pero luego las cosas cambiaron y entonces venía alguien
a cuidar que no se copiaran.
En 1975 Carlos Olivares, que había sido viceministro
de relaciones exteriores de Cuba, quedó ciego por un desprendimiento
de retina y decidió agrupar gente para armar una asociación que
luchara por los derechos de las personas con discapacidad visual. Finalmente,
en 1978 se fundó el Buró Nacional de Dirección de la Asociación
de Ciegos de Cuba. “Fui dirigente de esta organización, en el 85
participé como delegado en la fundación de la ULAC y dos años
más tarde ingresé a la junta directiva. Continué en distintos
cargos hasta que en 2004 fui elegido Presidente. Ahora me dedico totalmente
a esta tarea”, comenta Monteagudo.
La Unión Latinoamericana de Ciegos nació en 1985 para promover
principalmente que las personas que no ven tengan los mismos derechos y obligaciones
que el resto de los ciudadanos. Pueden educarse, rehabilitarse y trabajar: ser
útiles para si mismos y para quienes los rodean.
ULAC es una organización internacional, no gubernamental, no lucrativa.
Agrupa a instituciones de y para ciegos de los 19 países latinoamericanos
de habla hispana y portuguesa. Se rige por un Comité Ejecutivo electo
cada 4 años en la Asamblea General de la que participan los miembros
afiliados.
-¿qué objetivos persigue la ULAC?
-Luchamos por todo lo que pueda ser útil a mejorar las oportunidades
de las personas ciegas o con baja visión. En el campo de la rehabilitación,
la educación, la inclusión de la mujer y los jóvenes dentro
de las instituciones. Estos no son sólo actos de justicia sino también
de conveniencia porque los jóvenes son el relevo natural. Lo mismo con
la mujer, no dejar que participe es como estar perdiendo la mitad del talento
humano, son razones de justeza. A su vez, se busca la unidad nacional, que las
instituciones no se dispersen sino que exista una federación representativa.
Creo que si estamos unidos somos más fuertes y más respetados,
y por lo tanto oídos por el gobierno, que debe brindar los recursos y
considerarnos como ciudadanos
-¿qué les dirías a los jóvenes?
-Las minorías tenemos que luchar duro por ocupar el espacio que nos corresponde
en la sociedad. Si bien muchas declaraciones y constituciones dicen que todos
los hombres somos libres e iguales ante la ley, en la práctica no es
tan así. Yo puedo tener el derecho reconocido pero si no tengo las posibilidades
para ejercer ese derecho, entonces no funciona. La discriminación existe
de diversas formas: raza, nacionalidad, género, etc. La discriminación
por defecto físico es otro tipo porque es compasiva. Se nos separa, nos
apartan y dicen “tú no puedes”. Por eso hay que luchar por
buscar nuestras potencialidades. Recuerden, las personas ciegas avanzan, logran
hacerse de una profesión, son independientes, consiguen un trabajo. Todo
el mundo no lo logra, pero hay que luchar por eso, porque si no alcanzamos esos
éxitos fundamentales, no podemos integrarnos a la vida con todos los
derechos. Hay que luchar, esa es la palabra de orden.
Redacción BJ
¡Ojo con esto!
Cuando el cine nos habla en serio
Si hace diez años alguien nos hubiera dicho que una
película podría incluir un narrador que describiera las imágenes
aparecidas en la pantalla, muy probablemente habríamos pensado que se
trataba de un sueño imposible de cumplir. Pero hoy en día ese
objetivo no sólo se logró, sino que en países como España
e Italia el método, conocido como audiodescripción, se usa en
muchos films de distribución comercial.
El sistema consiste en la grabación de un guión especial, que
debe hacerse en un dvd separado de la banda original. Para eso es necesario
que la película esté terminada, de modo que pueda medirse el tiempo
que dura cada imagen. También se debe tener precisión en la duración
de la música y las voces de los personajes, para que el relato no modifique
ningún aspecto del film. Finalmente, se agrega esa narración en
algunas de las copias, que pueden alquilarse en video clubs y verse en algunas
funciones especiales de cine. En este último caso las personas que necesitan
la versión descripta reciben un par de auriculares, para evitar que la
voz del narrador incomode al resto de la sala.
En la Argentina hubo un único proyecto en la materia, realizado en 2005.
Se trata de la película “En fin, el mar”, una coproducción
argentino-cubana que fue la ópera prima del director Jorge Dyscel. La
idea surgió dos meses antes de que el film estuviera por estrenarse en
forma tradicional.
El caso fue particular, ya que Dyscel no había tenido hasta ese momento
ningún vínculo con personas ciegas. Pero una vez su madre le sugirió
que la película fuera adaptada para personas con alguna discapacidad
sensorial, y él pensó inmediatamente en el público con
dificultades visuales.
El proyecto se llama “Aprender a ver sin mirar”, y ya se exhibió
en 30 funciones especiales en las principales ciudades de la Argentina. También
pasó por varios países de América Latina, como Ecuador,
Cuba y Chile, donde el director fue invitado a mostrarla en el Palacio De la
Moneda (la sede del gobierno local), mientras que se hicieron cuatro funciones
en distintos pueblos de España.
“Los que tenemos que aprender a ver sin mirar somos los no ciegos”,
sentencia Dyscel en diálogo con Braille Joven. Por eso, antes del comienzo
de esta película se le entrega a cada espectador un antifaz, de manera
que, al menos por un rato, todos queden en igualdad de condiciones.
“En fin, el mar” cuenta la historia de un operador financiero estadounidense
descendiente de cubanos, que durante unas vacaciones en Miami encuentra en el
mar los restos de una balsa proveniente de la isla caribeña. A partir
de entonces, el protagonista empieza a averiguar quiénes eran los viajantes,
y descubre a una mujer de quien se enamora perdidamente y que le hace valorar
las raíces de sus antepasados.
A diferencia de otros films adaptados, el de Dyscel no sólo describe
acciones, sino también colores, (como el “verde esmeralda del mar
cubano”), paisajes, los rasgos físicos de los personajes, y hasta
la ropa que llevan puesta. Además, el director quiso que el locutor narrara
las imágenes con expresividad. “En España dicen que la descripción
debe leerse sin intención y con la voz plana. Eso es una locura; es lindo
que la narración tenga un poco más de calor y color”, afirma
Dyscel. Otro aspecto distinto de las experiencias europeas es que allá
el cine adaptado se ve casi exclusivamente en dvd. “Ese método
aísla a las personas ciegas”, se queja el director.
Más allá de los diferentes criterios, España es uno de
los países más avanzados al respecto: tiene varios institutos
especializados en audiodescripción de films y programas televisivos,
que cuentan con el asesoramiento de la Organización Nacional de Ciegos
Españoles (Once). Pero no es el único; Italia también cuenta
con institutos similares, y según nos comenta Dyscel, en Cuba se firmó
un decreto que obliga a las películas nacionales a usar este sistema.
“En la Argentina lo que está fallando es el reclamo concreto de
las personas ciegas”, sostiene el director, y argumenta que su proyecto
fue muy bien recibido en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales
(Incaa), pero para que se hagan otras películas adaptadas, las autoridades
están esperando que sean los propios interesados quienes las pidan. Claro
que los costos no son baratos: todo el trabajo técnico tiene un valor
aproximado de 15 mil pesos argentinos (unos 50 mil dólares). Sin embargo,
si se observa que la realización de una película en forma convencional
cuesta entre uno y dos millones de pesos, los gastos no parecen tan elevados,
al menos para usar este método en cinco films por año.
Ahora Dyscel está organizando un nuevo proyecto para la pantalla grande.
En este caso, no sólo trabajará con audiodescripción, sino
que contará una historia sobre una joven que pierde la vista. Se va a
llamar “Miralma” y estará basada en el guión de una
mujer que conoció la vida de las personas ciegas en una de las funciones
especiales en la provincia de Neuquén. “Voy a contar todas las
cosas que aprendí a través de este proyecto para ciegos, que fueron
muchísimas”, se emociona el director.
Recientemente, Dyscel hizo también una función de prueba en teatro,
con la obra “Eva y Victoria”, dirigida por China Zorrilla. Como
sucedió en el cine, muchos espectadores con dificultades visuales disfrutaron
de ver un espectáculo en forma independiente.
Por ahora, él es el único argentino que se animó. Pero
la gente ansiosa por ver más películas adaptadas es mucha, y si
se une en un pedido ante las autoridades correspondientes, los cineastas dispuestos
a hacer proyectos de esta naturaleza serán cada vez más.
Redacción BJ
Contratapa:
Los integrantes de Braille Joven somos:
Redactores: Mirna Gamarra(23); Andre Grassia (21); Gonza Román (20) y
Maru Chandelier (19)
Colaboradores:
Lucas Hidalgo (30); Nico Pérez (25); Aro Tossounian (22) y Nacu Falleroni
(22)
Personal técnico:
Inés Griro, María Angélica Bisignani, Fabián Ramírez,
Mateo Mamani y Martín Casal.
Coordinación General: Fernando Galarraga.
